Víctor Hugo y Alejandro
En tiempos de congoja, incertidumbre y descomposición, como los que hoy vivimos, debería prohibirse que poetas, escritores y dramaturgos se murieran. Más, si se mueren juntos. Qué desamparo. Dos figuras, queridas y entrañables, se fueron esta misma semana. Uno tras otro. Los dos después de largas despedidas. Después de largas enfermedades. Los dos, cada quien desde su pluma, contándonos su adiós. Narrando, paso a paso, cómo se desprende la vida de los cuerpos de quienes no se quieren ir.




