En la entrega anterior deseaba subrayar la generosidad y el entusiasmo de un paisano —Jaime Alatorre Romo, capitán retirado del Cuerpo de Bomberos de Chicago— gracias a cuyas gestiones un buen número de municipios jaliscienses se han beneficiado con donaciones provenientes de EU.
Asuntos indignantes atrajeron mi atención y debí ocuparme de distintos menesteres, y ahora que pensaba hablar en exclusiva del capitán Alatorre, la estulticia de nuestro gobernador, Emilio González, me lleva en otro sentido. Sin embargo, trataré de ceñirme a mi proyecto inicial; si el espacio lo permite, dedicaré unas líneas a la generosidad —ésta malsana— de nuestro Ejecutivo.
Respecto al capitán Alatorre, su intermediación altruista permitirá que Jalisco reciba una ambulancia modelo 2000 —con un valor estimado de 80 mil dólares—, donada por el Departamento de Bomberos de Chicago. Además, realiza las gestiones para conseguir treinta motobombas, treinta ambulancias, 150 cámaras infrarrojas y 350 radiocomunicadores para los cuerpos de rescate.
Pero no es todo: el año anterior más de 30 municipios se beneficiaron con la entrega de 700 equipos contra incendio para bomberos, y en particular Tepatitlán recibió una motobomba, valuada en poco más de 92 mil dólares. Este mismo municipio alteño recibió, en otro momento, dos camiones de bomberos y una ambulancia.
No podemos menos que agradecer estas actividades altamente positivas, que proporcionan ayuda tan necesaria a los municipios desatendidos por los gobiernos locales. En este rubro debemos incluir también aquello que nuestros paisanos realizan detrás de los reflectores, como labor de hormiga, en beneficio no ya de los municipios, sino de sus familias. ¿Cómo pagar todo eso? ¿Y creen que esta historia no tiene su lado oscuro? Sí lo tiene, pero no por parte de nuestros paisanos, sino de Emilio González, quien realizó una donación de noventa millones de pesos a la iglesia católica local, para la construcción de un santuario, y aseguró que sólo se trata de un adelanto.
Esta acción revela mucho del carácter —deplorable— del gobernador. Su favoritismo, en primer lugar. ¿Por qué no hace donaciones a otras iglesias o a Educación o a favor de la seguridad, del empleo…? Pero por otro lado, revela su prepotencia, su cerrazón, su incapacidad para gobernar a favor de todos los sectores. Porque en todo momento ha desestimado las voces que protestan por este donativo, incluso aquellas de los especialistas que han determinado su ilegalidad. Nada que ver con la acción del capitán Alatorre.
Habiendo tantas familias de paisanos necesitados, ¿por qué regalar el dinero de los jaliscienses a una institución de ricos? ¿No se trata de una generosidad perversa, malsana?
Luis Rico Chávez escritor y periodista mexicano, reside en Guadalajara, México. Para comentarios: lricoch@hotmail.com.