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Publicado el viernes 07 de marzo del 2008

DESDE JALISCO / Cuentos gringos [Por Luis Rico Chávez]

Diario La Estrella

Asistí, hace unas horas, a una “conferencia magistral”, sustentada por el doctor George W. Grayson —autor de una veintena de libros sobre política, cuyo principal punto de venta son las farmacias—, según propia confesión, en el área de los somníferos.

Mis obras tienen la virtud, continuó el doctor Grayson, de que luego de la tercera página el lector puede dormirse con toda tranquilidad y sin ningún remordimiento.

El nombre de la conferencia resultó más largo que la exposición: “La opinión en los Estados Unidos sobre la inmigración”. Se refirió a tres temas: a) cómo perciben el fenómeno las “élites”: gobernantes, congresistas —políticos en general— y los integrantes de ciertas agrupaciones religiosas; b) cómo lo ve la gente de la calle, “los pobres, la clase media”; c) en qué medida el gobierno de México propicia la migración.

Todo, desglosado en menos de diez minutos.

¿Escuché algo nuevo? ¿Se derivó de la exposición —complementada por la sesión de preguntas y respuestas con el auditorio— algún tema que valga la pena considerar para la reflexión? Veamos.

Si no entendí mal, la actitud de esa élite no puede menos que calificarse como cínica. La autoridad, consideró, concede visas, residencias, permisos laborales para ganar su cuota política que le permita seguir reeligiéndose; los demócratas —su partido— apoyan medidas a favor de la migración para captar ciudadanos que voten por ellos; el sector de los republicanos simpatizantes de tales medidas sólo pretenden que no escasee la mano de obra barata; la iglesia, las agrupaciones civiles, los comerciantes y prestadores de servicios buscan aumentar su feligresía, engrosar su planilla o elevar su cartera de clientes.

La ecuación es simple: me interesa que regularices tu situación porque en ti veo un potencial elemento que me permita llevar agua a mi molino.

Respecto de la perspectiva de los pobres —“la gente de la calle” y con bajo nivel educativo— fue aún más tajante: éstos se oponen a una posible amnistía ya que los indocumentados representan una fuerte competencia para conseguir los únicos empleos a los que tienen acceso: la construcción, labores de limpieza, y en general aquellos en los que se perciben los salarios más bajos.

De lo que puntualizó sobre el gobierno mexicano mejor no hablo. Debo decir, en descargo del doctor Grayson —con un currículum más largo que su conocimiento sobre el tema, según puedo concluir— que realizó algunas matizaciones durante la sesión de preguntas y respuestas, pero de cualquier manera no modifican el fondo de su exposición.

¿Eso es lo que se aprende luego de tantos años de estudio? No cabe duda que las universidades nos enseñan no cuentos chinos, sino cuentos gringos.