MÉXICO, DF - Infatigable al lado de su cámara fotográfica, durante casi 70 años, Héctor García (Ciudad de México, 1923) retrató una época entera: desde Pedro Infante hasta el movimiento estudiantil de 1968, y el acontecer capitalino.
En su silla de ruedas, a sus 84 años, García, que tuvo por maestro a Manuel Álvarez Bravo, entró la noche de clausura al Salón Juan Rulfo de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL).
Una ovación y los aplausos del público lo encaminaron al estrado en donde recibió, de manos del rector de la Universidad de Guadalajara, Carlos Briseño Torres, el diploma que lo hizo merecedor del Homenaje Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez 2007.
Se acercó al micrófono para dirigir unas pocas, pero contundentes palabras.
"Perdónenme la voz de un viejo", comenzó. "Quiero decirles que si me dan, yo creo que otros cinco, diez, veinte, cincuenta años, (sigo) con mi cámara", manifestó, motivando una ola de aplausos.
El célebre fotógrafo, que se distinguió por el sentido social que imprimió a sus imágenes, según destacó el presidente de la FIL, Raúl Padilla, abandonó a los siete años su casa para sobrevivir por un tiempo como niño de la calle.
Tiempo después, gracias a una beca y el apoyo del doctor Gilberto Bolaños, inició sus estudios en el Instituto Politécnico Nacional y luego en la Academia de Artes Cinematográficas, donde conoció a Manuel Álvarez Bravo.
Más tarde, colaboró con Fernando Benítez, con quien trabó amistad y desarrolló proyectos en conjunto.
En su trayectoria incluye haber retratado, en más de dos millones de negativos, la Época de Oro del cine mexicano, además de un registro fiel, veraz y oportuno del acontecer nacional.
Conocer el interior
Por la mirada de Héctor García han pasado las historias del México del Siglo 20. Pero el fotógrafo, se siente como uno más en la lista de observadores del mundo, como reveló en entrevista el sábado.
"No tengo ninguna cosa especial, soy el mismo desde hace años, desde la mañana hasta ahora. Tengo que hacer mi trabajo, yo soy sólo un fotógrafo, nada más, eso me digo a mi mismo", dice el homenajeado con una sonrisa plena.
"Lo que me interesa es el hombre, lo social y también la gente, yo quiero conocer el interior, pero sin arrancar nada, saber en dónde lo hice, saber que estoy en este momento".
Los ojos oscuros de García se humedecen cuando la memoria de su trabajo circula en su rostro, de aquellos lejanos tiempos la huella más fresca que quedó fue la de Niño en el vientre de concreto, fotografía de 1952, que aún lo hace estremecerse.
"Yo vi a ese niño, que estaba ahí acurrucado y muriéndose, todavía hasta este momento pienso y siento una pasión, esa imagen todavía la tengo aquí en mi corazón y me hace llorar", recordó.
La respuesta de quién fue su principal tutor, no deja asomo de duda en el bagaje que García arrastra.
"Mi maestro fue (Manuel) Álvarez Bravo, él me dio la luz, pero no me dio al hombre, me dio la luz como un flash", expresó.
García se asume como un explorador insaciable, que busca la esencia de las cosas, de los seres, de los transeúntes cotidianos, pero que no tiene una formación estricta, sino que usó la lírica como estrategia.
"No fui a la escuela, yo no soy profesor de fotografía, estoy simplemente aquí viendo el para qué y el porqué, y busco en mí mismo las respuestas".
Junto a su cámara, el periodista gráfico llegó a la FIL con una recopilación de su obra, Pata de Perro (Conaculta, 2007), en la que se dibuja una biografía personal, así como una muestra de su trayectoria en 300 fotografías.
Así lo dijo
"Yo tengo dentro de mi ojo la intención de lo que está pasando, estoy viendo y estoy pensando qué es lo que los demás quieren, eso es sencillo". Héctor García Fotógrafo.
Ganadores del Homenaje Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez Emmanuel Carballo (2006) José de la Colina (2005) Paco Ignacio Taibo I (2004) Braulio Peralta (2003) Armando Ponce y Padilla (2002)