GUADALAJARA, Jalisco - Juan Villoro (Ciudad de México, 1956) metió siete goles de penalti y se ganó el
Premio de Narrativa Antonin Artaud en su quinta versión, que reconoció su libro
Los culpables, conformado por siete cuentos, mismo que fue presentado el sábado pasado en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
"Un cuento es como un penalti: anotas o fallas. Hay que lograr todo en un solo lance", dijo en el autor.
La obra fue publicada por la editorial Almadía, fundada en 2005 en Oaxaca, y el premio, a entregarse en febrero próximo, es la publicación de libro en Francia, una pieza de arte y 5 mil euros, parte de los cuales destinará el autor para financiar proyectos culturales en la tierra de Francisco Toledo.
"Los premios no son certificados de calidad y mucho menos de inmortalidad; el jurado elige algún libro del año y eso me parece un gesto de hospitalidad, es como encender una lámpara para que alguien se asome a una ventana, pero eso no quiere decir que esa ventana sea la única ni la mejor de todas", agregó.
¿Qué sentido tiene en su obra escribir cuento? ¿Será un entrenamiento antes de la próxima novela?
No, para nada. Cuando estaba en el taller de cuento de Augusto Monterroso y alguien presumía de estar escribiendo una novela de 500 páginas, él comentaba: "Ah, te estás entrenando para escribir un cuento". El cuento es mucho más exigente.
¿Qué sentimiento le causa el premio?
Es muy grato que alguien se fije en tu trabajo y me gusta que en este caso el jurado sea de Francia y de México. Admiro a los escritores que lo han ganado antes (Fabio Morábito, Alvaro Uribe, Fabrizo Mejía Madrid y David Toscana). Todo esto me hace sentir muy contento. Pero también pienso que un premio tiene algo de accidente, de accidente afortunado, claro está.
¿Por qué decidió entregar su obra a la editorial Almadía?
Es una editorial independiente donde se puede recuperar el trato directo con el editor. Hoy en día la mayoría de las editoriales se han convertido en megaconsorcios que atienden más a fines comerciales que culturales y donde los editores cambian tanto de equipo como los futbolistas de la liga mexicana.
¿Por qué decidió destinar una parte a financiar proyectos relacionados con Francisco Toledo?
Me parece un acto de justicia elemental apoyar de manera concreta lo que se está haciendo allá. Oaxaca pasó un año terrible, pero su fuerza cultural nunca estuvo en entredicho. A ellos les gustó que yo hablara de una iguana en uno de los cuentos, como es un animal típico de la región se convirtió en la mascota del libro. Me gustaría devolverle algo a la tierra que me permite imaginar iguanas.
ASÍ LO DIJO"Las editoriales se han convertido en megaconsorcios que atienden más a fines comerciales que culturales"
Juan Villoro
Escritor,
Premio Herralde de novela 2004.