MÉXICO, DF - La escritora Ángeles Mastretta confiesa tener una obsesión por la gente: por sus palabras, por sus conflictos y su ocio.
Quizá por ello, considera que lo más importante en la vida no está en el trabajo o en la política, sino en las distracciones comunes, como ir a ver una película al cine o asistir a una obra de teatro.
“El ocio es una bendición, porque la parte crucial de nuestras vidas está en lo que hacemos con nuestro tiempo libre, no en lo que trabajamos… eso no tiene chiste", comenta Mastretta.
“Por eso yo tengo una relación muy especial con Gente!.. es la sección que primero ven mis hijos, y también yo, por esa parte lúdica".
Un ejemplo del valor que la escritora le otorga a las vivencias, se da en su gusto por el cine y las charlas.
“Luego me dicen que por qué estoy de ociosa, viendo dos veces la misma película", dice la novelista con sarcasmo.
“Pues porque quiero seguir entendiendo qué pasa en esa película, si finalmente, después de ver
El Padrino 300 veces en la televisión, decide no matar a su hermano”.
Y es que, para ella, existe una diferencia entre ver una historia en el cine y leer un libro.
“Yo digo que el cine es una escritura y la literatura es otra, quien filma un libro lo reescribe; si yo vendo mi libro y lo filmas, te lo doy permiso para que lo reescribas”, expresa.
Por ello, la escritora enfatiza la importancia de que otras personas vean la adaptación que se está haciendo de su novela
Arráncame la vida en el cine.
“Supongo que a los espectadores les pasará como a mí, empezarán a aceptar los personajes desde una reescritura, que están haciendo muy bien Roberto Sneider (el director) y los actores”.
Esa afinidad por lo habitual también ha sido transmitida por la novelista a uno de los personajes centrales de su más reciente libro, titulado
Maridos.
“Silabaria es una obsesiva de las palabras y el ocio. Lo que hace esta mujer, con la alegría de su ocio, es contar la vida de los demás y oír la historia de otra gente.
“Yo hago lo mismo, cuento y oigo la historia de otra gente... la vida de otros hace la mía”, confiesa.