Ir a la Página Inicio > Estilo > Libros

Libros  

Publicado el viernes 16 de noviembre del 2007

En torno a ‘Al Haschiche’ de Safaa Fathy

agencia reforma

Cuando el tiempo no alivia el dolor, hay que poner tierra de por medio, o marcharse al otro lado del mar, como lo hizo la escritora egipcia Safaa Fathy (1958), quien saltó el Atlántico para refugiarse en México y escribir una poesía febril que ahora reúne en Al Haschiche, su primer libro en español, traducido del francés por Conrado Tostado.

La cineasta, poeta, dramaturga y ensayista, huésped desde principios de año de la Casa Refugio Citlaltépetl, revela que su congoja es producto de un duelo y de la experiencia de un doble exilio (de Egipto y Francia), que parecía desaparecer mientras escribía esta obra de manera desaforada, con versos desprovistos de título, muchas veces sin comas y donde prosa y poesía se confunden y convergen.

Si bien en ocasiones optó por las frases sencillas y las estructuras simples, en otros momentos se propuso infringir el lenguaje, "faltar a la cordura", señala.

"Tengo el hábito de escribir por las mañanas, pero este libro lo escribí todo el tiempo: de día, de noche, durante un viaje, en el avión, en el autobús, a todas horas. Era una necesidad absoluta. Estaba obsesionada", rememora Fathy, doctora en Letras por la Sorbona de París.

Dejó su natal Egipto en 1981. "O salía de allí o moría", asegura mientras su rostro afable se endurece al rememorar esa etapa.

Sus posiciones políticas, culturales y feministas la enfrentaron con el régimen desde sus tiempos de estudiante, cuando fue "fichada" porque era militante de la izquierda y cuestionaba la pobreza, la situación de las mujeres, la represión.

"No puedo trabajar en Egipto, la policía no me deja, existe una especie de tarjeta que me lo impide", expresa con irritación.

Luego residió en Francia por 20 años, pero debió salir cuando comenzó a sentirse como en Egipto: limitada.

En 2004 suscribió un manifiesto contra los "actos de misoginia, homofobia y antisemitismo" en la nación gala "que se reivindican en nombre del islam".

"Sí, soy una nómada", confiesa en español, idioma que aprende aceleradamente, aunque se expresa en una mezcla de francés e inglés.

La también traductora, mancuerna intelectual del fallecido filósofo francés Jacques Derrida (1930-2004), ha encontrado en México la energía suficiente para escribir en aproximadamente tres meses el poemario bilingüe (francés-español) que coeditan Ediciones Sin Nombre y la Casa Refugio Citlaltépetl. Al Haschiche, obra que incluye un DVD con el fime onírico Hidden Valley, también de su autoría, la dedica precisamente a Derrida.

La muerte del francés de origen argelino, a quien se conoce como "el padre del constructivismo", fue traumática para ella, reconoce la directora de la cinta D'ailleurs Derrida (De otra parte, Derrida).

"Todavía no me recupero. Éramos muy amigos. Trabajamos mucho tiempo juntos, era como su hija, lo acompañé en su enfermedad a cada momento, a cada instante, y no creía que él podía morir".

Ambos publicaron Rodar las palabras, libro que relata la experiencia del rodaje de la película que constituye un acercamiento a la vida y obra del pensador. Fathy también tradujo al árabe el libro 11 de septiembre, escrito por Derrida.

Pero la creadora egipcia no es mujer de un sólo género, sea este cinematográfico o literario, por eso ahora ha dejado "dormir" la poesía y prepara un libro teórico sobre la herida.

Prevé hacer, el próximo año, un viaje a Estados Unidos y regresar a México. Vivir en este país es una posibilidad que la cautiva, admite.