DALLAS, TX — Sonriente y de la mano de su esposa Guillermo Arriaga llegó a Dallas invitado por el productor, Todd Wagner, el responsable de que
The Burning Plain, la ópera prima como director del afamado “escritor cinematográfico” de
Amores perros, 21 Grams, Babel y
The Three Burials of Melquíades Estrada se haya hecho realidad.
Wagner el dueño de 2929 Entertainment una compañía productora de cine con base en Dallas, es también propietario de las salas Magnolia, así como de la compañía productora del mismo nombre y considera a Guillermo Arriaga Jordán como un “gran amigo y un extraordinario artista”, y fue por ello que quiso compartir con el multigalardonado escritor la noche en la que fue premiado.
El ahora también director estuvo muy accesible y sonriente y, al llegar el turno de la entrevista con
La Estrella, no dudó en brindar mucho más tiempo de lo acordado para charlar “abiertamente y sin tapujos” de su reciente “nueva aventura” llamada
The Burning Plain.
Arriaga aseguró que está “contento con la edición de la película en proceso”, pero que sin lugar a dudas lo que más disfrutó fueron los momentos de la filmación que compartió con actores de la talla de Charlize Theron, Kim Bassinger y el mexicano José María Yaspik.
The Burning Plain, “es una película diferente y es más lo mismo —dice un Arriaga pensativo—, es lo mismo porque un escritor y un creador están dominados por sus obsesiones de toda la vida. Las obsesiones que he mostrado en mis anteriores trabajos se muestran también en esta película. Es diferente porque aborda otros espacios, otra forma de ver los personajes. Cuatro historias en distintos tiempos, espacios de 15 años entre una historia y otra. Fue un proyecto audaz que disfruté muchísimo”.
En son de broma Arriaga dice que Theron y Bassinger “son dos mujeres horribles, que fue un horror trabajar con ellas y que son malas actrices”. Sin embargo, pronto suelta la carcajada para anunciar en tono serio que fue “todo un privilegio trabajar con gente del más alto nivel como siempre, Charlize es verdaderamente un monstruo de grandeza y de generosidad. Kim tiene toda la experiencia del mundo y es muy solidaria, estuve muy contento trabajando con ellas dos y por supuesto con nuestro Chema Yaspik, que demostró su impresionante talento”.
Dirigir fue un proceso catalizador en el que se “divirtió como enano”, asegura.
“Estuve rodeado de gente talentosísima, la cinematografía estuvo a cargo del ganador del
Óscar Robert Elswit (
There Will be Blood), y los productores son Walter Parkes y Laurie MacDonald, gente con trayectoria impresionante que confió en mí”.
Asegura que antes (en sus años con González Iñárritu), su participación tras las cámaras no era de absoluto silencio, pero ahora que lleva la batuta es “un animal completamente diferente y muy divertido”.
El también aficionado a la caza, dice que su fin último en la vida es comunicar y eso es justamente lo que significa el cine para él: “La oportunidad de comunicarme con alguien, de desnudar lo más hondo de mí ante el público porque creo que vale la pena que se cuente una historia y luego ver la reacción de la gente y sentir una satisfacción invaluable al establecer comunicación a través de mis obras”.
El director no olvida sus origen humilde, en las calles en la unidad multifamiliar Modelo en la ciudad de México, “no hice nada diferente al resto de mis cuates de la calle, lo único es que me creí mi sueño, el mismo al que le he dado mi vida desde chamaquito, el mismo por el que me levanto hasta el día de hoy”.
Arriaga dueño de La Neta Films una compañía productora en la Unión Americana, dice que la diferencia entre hacer cine en México y hacerlo aquí en los Estados Unidos, es tan simple como abismal, “aquí tienes las herramientas por hacer tu trabajo, sin pensar en que no tienes dinero o que mañana la producción se puede detener porque no hay con qué pagar. Aquí te dedicas a tu arte y eso es un privilegio”.
Guillermo se siente honrado al haber tenido la oportunidad de trabajar con los grandes de la industria y a pesar de tener serías diferencias con Adriana Barraza y Gael García Bernal que firmaron una carta junto a Alejandro González Iñárritu publicada en la revista Chilango en la ciudad de México en donde rompían relaciones con él, el “escritor cinematográfico”, como gusta que le llamen, no duda en nombrarlos entre los grandes actores y personajes con los que ha tenido la oportunidad de crear.
El autor de obras que se destacan por su intrincada estructura, dice que su “particular forma de contar historias” no viene de ninguna complicada o genial fórmula, escribe de lo que conoce y de la forma en la que la gente común y corriente cuenta sus cuentos, “sin un orden cronológico y a veces comenzando por el final. La gente no te cuenta una historia en un orden lineal, van de atrás para adelante y de la forma en la que se acuerdan, hilan las historias; así narro yo las mías dentro y fuera de la pantalla”.
Para el ganador del premio en Cannes al mejor guión y nominado al
Óscar por la misma actividad, los planes a futuro están en afinar sus habilidades como productor, dejando “descansar un poco por ahora”, las funciones de escritor o director.
Para concluir Arriaga responde a la pregunta de cómo le gustaría ser recordado si como escritor, director o productor... guarda un breve silencio y esboza una sonrisa al anunciar que “sólo quiere que se le recuerde como buen padre y esposo”.