DALLAS — Una mirada a los trastornos alimenticios. La anorexia y la bulimia, los asesinos silenciosos de innumerables mujeres, de todas las edades, clases sociales y credos. Fragmentos de una sórdida flagelación, eso es lo que recrea
Malos hábitos, la película del “director novel más viejo de México”, como se autonombra Simón Bross, conocido por su larga trayectoria en el mundo de la publicidad y que ahora cosecha triunfos con su ópera prima.
Bross estuvo el viernes 28 de marzo en la alfombra roja del Festival Internacional de Cine de Dallas porque era parte del protocolo acordado, pero aclaró que “independientemente de los premios y del concurso, a mí me gustan mucho estos eventos para ver las películas, aprender de mis colegas, poder platicar con ellos. De hecho, yo soy cinéfilo antes de ser cineasta”.
Malos hábitos es la única cinta latinoamericana de una lista de diez que compiten en la categoría de Narrativa en el II Festival Internacional de Cine AFI Dallas. “Con esta película me la he pasado dando muchas vueltas”, dijo Bross en entrevista con La Estrella, al hacer un recuento de lo que le han dejado esas vueltas.
“Empezamos en el Festival de Guadalajara, que además ni sabía que estaba compitiendo, y ganamos. Ahí estaba la gente de Cannes y cuando vieron que mi película ganó, me invitaron. Justo el día en que cumplió 60 años el festival de cine más importante pasaron mi película. ¡Fue un honor increíble! Luego fuimos a Montreal y ganamos. Fuimos a Bogotá y ganamos también, y así hemos ganado un montón de festivales”.
Durante su estancia en Dallas, el director mexicano acudió a las tres funciones de su película y al final conversó con el público que dio la bienvenida a esa temática con la que Simón Bross se ha comprometido más allá del puro ejercicio de cineasta.
Malos hábitos se estrenó el 12 de octubre pasado en 200 salas de México, “pero aparte de cines comerciales, tuvimos funciones especiales para donar lo recaudado a instituciones que trabajan con chicas de bajos recursos que sufren trastornos alimenticios; cuando salga a la venta el dvd, incluirá una sección de ayuda, y voy a seguir yendo a universidades y prepas, y con el pretexto de que vean la película, voy a llevar a un experto para que la gente que necesite ayuda la encuentre”, dijo Bross.
La película cuenta dos casos de trastorno alimenticio. El de Elena, la esposa de un arquitecto que obsesionada por “alimentar” su vanidad, va prescindiendo poco a poco de la comida, y además encara una lucha contra la gordura de su hija Linda, quien antes de hacer su primera comunión es sometida sin éxito a una gama de dietas, en las que su madre descarga sus frustraciones.
La otra historia que entreteje Malos hábitos es la de una doctora que renuncia a esa profesión, obtenida sólo para darle gusto a sus padres, y se convierte en una monja que confiada en que la fe lo puede todo, se adentra en una secuencia de comidas desmesuradas, seguida de vómitos provocados y largos y delirantes ayunos, como autopenitencia para que sane una tía grave y paren unas intensas lluvias, que a lo largo de la película van creando un ambiente lúgubre.
Es una cinta que plasma también un poco de la historia personal de Simón Bross: “Mi abuela, mamá Elena, una mujer divina, murió de anorexia y ni siquiera supo que había una enfermedad llamada así. El tema me fascinó además porque siendo director de publicidad por muchos años, un día me enteré que una modelo, con la que había trabajado tiempro atrás, había muerto también de anorexia. En esa época me detectan cáncer, pierdo un riñón y cuando salgo de la enfermedad empiezo a escribir el guión, junto con Ernesto Anaya. El lado de la fe tiene que ver con la enfermedad, cuando empiezas a cuestionar cosas de fe”.
Pero, como dice Bross, en la película se habla de monjas pero no es una película “matacuras”, no critica a la Iglesia ni la vanidad ni la belleza mal entendida, sólo muestra conductas.
“Cuando supe que estábamos ganando tantos festivales, dije ‘híjole ya me fregué’, porque en México hay esa tradición de que si a la película le va bien en festivales es como película de arte, que nada más la entienden tres críticos que vieron a (Ingmar) Bergman de chiquitos, y me puse muy nervioso”, comentó Bross.
Pero los presagios no se cumplieron. “Tan sólo en la ciudad de México Malos hábitos recaudó en taquilla más de 17 millones de pesos, cantidad buenísima para una película mexicana hecha con capital mexicano. El viernes 21 de marzo empezó a rentarse en México y ya está en primer lugar en los registros de Blockbuster”, comentó entusiasmado el cineasta quien además ha firmado contratos de distribución y venta para que su ópera prima se exhiba en Centro y Sudamérica, Europa, Asia y Oceanía. En Londres, la cadena BBC también la compró.
“En dos meses la llevaremos a Canadá y poco a poquito iremos abriendo plazas en Estados Unidos, empezando por California, Nueva York y Texas”, dijo.