Publicado el viernes 16 de junio del 2017

Deslumbra Hayek en cinta que exige mucha observación

Especial La Estrella

Depresión, humillación, pero sobre todo otredad, la película “Beatriz en la cena” ( Beatriz at Dinner) se lanza a la difícil tarea de presentar la realidad de polos opuestos, en una situación completamente controlada, en donde se dice todo y se acaba en nada.

Beatriz (Salma Hayek) es una inmigrante y masajista mexicana, llena de espiritualidad, que vive tranquila y sola con sus chivas y sus perros en un suburbio californiano. Cierto día por azares del destino queda varada en casa de unos clientes millonarios, en una noche en donde sus anfitriones Kathy (Connie Britton) y su esposo dan una cena para celebrar al magnate Doug Strutt (John Lithgow) y su exitoso desarrollo comercial.

Desde el principio la situación de Beatriz es clara, es la única mexicana de cuerpo regordete y ropa barata, es la única que habla con acento y cuyas experiencias de origen humilde son completamente distintas a las de aquellos que la rodean.

Por momentos la mujer de profunda añoranza es víctima de las clásicas preguntas hechas por ignorancia, de los clásicos prototipos racistas y las clásicas miradas lastimeras que ofrecen aquellos que consideran ser superiores a otros; por llámese racismo, clasicismo o mero cinismo.

Mientras Beatriz y su sensibilidad extrema sufren por su entorno y van alcanzando niveles de oscuridad pocos sanos, el auditorio que ya pasó con ella buena parte de su día y sabe que da masajes a enfermos, hace Reiki y nivela chacras, comienza a ver más allá de la inequidad y la diferencia y a recibir un poco de la angustia y la claustrofobia que invaden la vida de la protagonista.

Una cinta que no explica, no perdona y necesita de mucha observación para ver en Beatriz mucho más que los sentimientos de una mujer deprimida. Lo que emanan de la protagonista son más bien conceptos hacia una minoría que solo una tremendamente poderosa actriz como Hayek (sin una gota de maquillaje) podría aterrizarlos de la manera que lo hace.

Un papel complicado y profundo que reafirma la versión de la valentía y visión de la también productora y activista Salma Hayek en una de sus mejores interpretaciones desde que le diera vida a Frida, en la cinta homónima que le ganó una nominación al Óscar.

El director Miguel Arteta y el guionista Mike White (“The Good Girl”), en una más de sus controvertidas entregas, con una cinta de humor oscuro que va a generar controversias por el simple hecho de exponer polos en donde el débil resulta ser la voz de la razón.

“Beatriz at Dinner” no es una película fácil, no lo lleva de la mano por sus largas y cansadas interacciones, ni por la fuerte depresión, nostalgia o angustia de la masajista. El espectador es el tercer ojo, el testigo presencial, ese que decide si matar rinocerontes, destruir manglares y venerar a don dinero es o no pecado; ese que decide o no, si vivir en la otredad es algo que puede resistirse y finalmente no juzgarse.

También se estrenan

All Eyez on Me, The Book of Henry, Cars 3, The Death of Louis XIV, 47 Meters Down, The Hero, Kill Switch, Letters from Baghdad, Once Upon a Time in Venice, The Recall, Rough Night

Beatriz at Dinner

***

- Drama, comedia

- Dirige: Miguel Arteta

- Actúan: Salma Hayek, John Lithgow, Connie Britton, Jay Duplass, Amy Landecker, Chloë Sevigny, David Warshofsky, entre otros.

- Sin clasificación

- 87 min.