Publicado el viernes 10 de marzo del 2017

Un inmigrante deportado, otro con planes de regresar

Especial la Estrella

Con una deportación previa en 1999, Manuel Arteaga, de 53 años, fue regresado recientemente a México.

Esa vez, dijo, fue debido a un proceso de migración mal atendido por parte de quien en su momento lo representara.

Arteaga, quien regresó a los Estados Unidos en el 2002, fue visitado por miembros de la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), en Indio, California.

“Yo tenía una deportación con un castigo de 20 años y no debería de estar aquí, sin embargo me regresé, pero por mala suerte choqué hace como dos años y fue por eso que me deportaron”.

Arteaga se había dedicado a trabajar en la jardinería. Hoy se encuentra en la ciudad de Tecate, Baja California Norte y a la espera de un encuentro con sus familiares.

“Llegué hace unos cinco días, pero no sé qué hacer”, dijo Arteaga con pesar.

Su esposa es residente legal y no fue afectada directamente por la detención de Arteaga.

Arteaga mencionó que el accidente automovilístico en el que se viera envuelto hace ya tiempo lo obligó además de encontrar una solución legal, a acudir ante un abogado de inmigración.

“Me preocupaba que la deportación que tuve en el año del 99 me afectara, y la abogada nos dijo a mi esposa y a mí que no habría ningún problema, así que sometimos nuestros papeles, ella (mi esposa), quien es residente me pidió; confiamos en la licenciada pero jamás la volvimos a ver, sólo nos cobró y jamás se volvió a aparecer”.

Arteaga dijo no haber firmado ningún documento de salida. Junto con él, 30 personas más fueron deportadas.

“Conmigo venían muchos de los que ya habían estado en la cárcel, eran puros presos, y todos nos identificamos como mexicanos, pero no todos lo eran”.

Dijo haber recibido del Instituto Nacional de Migración (INM) una identificación para recibir atención médica durante tres meses.

Arnulfo León Campos, delegado del INM en Durango, explicó que de enero a la fecha 500 duranguenses han sido deportados y sólo 32 de ellos han acudido a las instancias gubernamentales a recibir apoyo económico para regresar a sus lugares de origen y el ofrecimiento de una oportunidad laboral a través del Servicio Nacional de Empleo.

“Además, se les inscribe en el seguro popular para tener atención médica por tiempo indefinido”, aseguró León Campos.

Juan Luis Reza Rodríguez (43), de Navacoyán, Durango, es un agricultor que ya está planeando su viaje a los Estados Unidos para buscar trabajo en las próximas semanas.

Reza Rodríguez dijo tener tierras para cultivar maíz, frijol y avena con sistema de riego. Sin embargo, dijo, esto no garantiza que vaya a tener un ingreso seguro.

Aseguró que su viaje sería al estado de Georgia, lugar en el que ya estuvo de 1993 a 1999, y donde se había desarrollado como cargador en los frigoríficos de esa ciudad.

“La verdad duele, pero no completo con lo que gano; a mí me pagan 1,000 pesos semanales (alrededor de $51 dólares) por estar a cargo de este balneario de aguas termales, tengo tres hijos, dos en preparatoria y uno en la secundaria y no es suficiente”.

Dijo que aún no se lo comunica a su esposa. “No sé qué le voy a decir, pero mi decisión no cambia, algo tengo que hacer”.

Pero ahora la preocupación se extiende más allá de un conflicto sentimental, pues el pago del coyote será de 7,000 dólares, cantidad que no tiene y tiene que buscar la manera de reunir.

“El camino será por Piedras Negras, es riesgoso, pero puede más la necesidad ... que los muros que nos pongan”, puntualizó Reza Rodríguez.