Publicado el jueves 09 de mayo del 2013

Pasa reforma migratoria primera prueba en el Senado

Agencia Reforma

NUEVA YORK — La reforma migratoria atravesó airosa su primera gran prueba en el Senado, donde fracasó una propuesta de un senador republicano que endurecía el plan original diseñado por la llamado Grupo de los Ocho al demorar la regularización de los 11 millones de inmigrantes indocumentados.

Los 18 senadores del Comité Judicial del Senado discutieron el tema de la seguridad en la frontera entre Estados Unidos y México al comenzar a modificar el proyecto de ley de reforma migratoria.

Los senadores aprobaron casi dos docenas de modificaciones, entre retoques técnicos y modificaciones sustantivas, como la creación de la figura del Ombudsman en la Secretaría de Seguridad Interior (DHS, según sus siglas en inglés), o la extensión de los objetivos de seguridad a toda la frontera, y no sólo a los puntos de alto riesgo.

El presidente del Comité Judicial, el demócrata Patrick Leahy, señaló en sus declaraciones iniciales que prevé continuar las reuniones el próximo martes y jueves, y que dependiendo de los avances continuará el viernes.

El debate más intenso ocurrió cuando se discutió una propuesta del senador republicano, Chuck Grassley, quien buscaba postergar la legalización de migrantes sin papeles hasta seis meses después de que el gobierno estadounidense lograra ejercer control absoluto de su frontera con México.

El proyecto original establece que la Secretaría de Seguridad Interior debe presentar un plan sobre la seguridad fronteriza y aplicarlo de manera "sustancial" antes de otorgar estatus legal a los indocumentados.

Uno de los miembros del Grupo de los Ocho, el demócrata Chuck Schummer, dijo que reclamar el control operativo total de toda la frontera sur es imposible.

"¿Eso significa que si se rompe un radar en una parte de la frontera, no se puede comenzar a legalizar a la gente que está aquí?", preguntó.

"Quiero que quede claro que el proyecto no tiene un gatillo sobre la seguridad fronteriza, y lo que hace la propuesta del senador Grassley es imponer un gatillo efectivo", indicó el senador republicano John Cornyn, de Texas, durante la discusión de esa modificación.

"Esto también es un tema de seguridad nacional, y tenemos que hacerlo bien".

Cornyn y sus pares republicanos por Alabama, Jeff Sessions, y por Carolina del Sur, Lindsay Graham, miembro del Grupo de los Ocho, fueron las voces líderes de los republicanos, que se centraron en dos preocupaciones: la seguridad en la frontera y el riesgo de que una nueva amnistía aliente la llegada de nuevos inmigrantes indocumentados, una lectura que los republicanos repiten una y otra vez al referirse al perdón otorgado por Ronald Reagan en 1986.

El senador demócrata, Dick Durbin, recordó que la frontera nunca ha sido tan segura en los últimos 40 años como ahora, y que el gobierno federal destina, ahora, más recursos al cumplimiento de leyes inmigratorias que a todas las otras agencias de seguridad federales combinadas. Además, dijo que regularizar a los 11 millones de inmigrantes indocumentados permitiría sacarlos de las sombras y elevar la seguridad nacional.

"La enmienda de Grassley demora eso, y al demorarlo, no hace que Estados Unidos sea tan seguro como debería ser", argumentó.

Durante un momento, el debate se centró en el efecto que la situación económica de México y el resto de los países de la región tiene sobre la llegada de inmigrantes a Estados Unidos.

Cornyn reconoció que México está mejor, pero afirmó que América Central es un desastre.

Graham se preocupó por marcar las diferencias entre la frontera norte de Estados Unidos y la del sur, al decir que Canadá es un lugar agradable donde la gente quiere quedarse, y que las personas que llegan desde el sur viven en agujeros infernales.

"Vienen de países donde no pueden encontrar trabajo y la vida es miserable", afirmó.

Casi sin dejar que terminara de hablar, Sessions lo corrigió.

"Creo que mi colega no quiere sugerir que aunque hay pobreza en México y algunas áreas pobres, es un agujero del infierno. Son buena gente, han logrado muchos progresos y estamos orgullosos", defendió.

"Yo no estaba calumniando a México, sólo a todos los lugares que la gente quiere salir por la razón que sea.

Tienes razón, buen punto", le respondió Graham.

Al final, Graham y Flake, los dos miembros republicanos de la "banda de los ocho" que pertenecen al Comité Judicial, se unieron a los diez demócratas para votar en contra de la enmienda de Grassley, que, con 6 votos a favor y 12 en contra, se convirtió en el primer intento fallido por endurecer la reforma migratoria.

Votan enmiendas

El Comité Judicial del Senado de Estados Unidos aprobó la primera enmienda al proyecto de ley de reforma migratoria, al respaldar a viva voz una prohibición para que el Departamento de Seguridad Nacional cobre un pago a peatones y pasajeros de vehículos que ingresen a territorio estadounidense.

El Comité inició así el tedioso proceso para el debate de más de 300 enmiendas al proyecto bipartidista de reforma migratoria.

El proyecto que evalúa el Senado, de mayoría demócrata, incluye la legalización de unos 11 millones de indocumentados y medidas de seguridad fronteriza, y debe ser aprobado a su vez por la Cámara de Representantes, con mayoría republicana.

"Espero la cooperación de todos los senadores y un proceso productivo y transparente mientras procedemos a debatir y votar sobre las enmiendas en está legislación histórica", recalcó.

El demócrata Chuck Schumer, integrante del grupo bipartidista, también increpó a los senadores escépticos a no destruir la iniciativa y los invitó a buscar su aprobación como una manera de poner fin a las disputas partidarias que han paralizado el funcionamiento del Congreso durante años recientes.

"Sean constructivos. Estamos abiertos a mejorar (el proyecto de ley). No hagan esfuerzos para matar la mejor esperanza que tenemos de romper la parálisis partidista en el Congreso y en el país’’, dijo durante las intervenciones brindadas al comienzo de la sesión.

Por su parte, el líder republicano en el Comité, Chuck Grassley, reiteró sus críticas al proyecto de ley por considerar que no contiene las medidas suficientes para evitar nuevas oleadas de inmigrantes sin papeles en el futuro.

Activistas promigrantes prepararon en este mismo día varias actividades para ponerle el rostro humano a las deportaciones por el disfuncional sistema de migración.

Antes de la audiencia, un grupo de asistentes, que incluyen a madres indocumentadas, unieron sus manos para rezar por una reforma migratoria que les permita vivir y trabajar legalmente en el país.

Las enmiendas incluyen obstáculos para el camino a la ciudadanía a los indocumentados, más recursos a la seguridad fronteriza y requisitos para que los solicitantes presenten una prueba de ADN para verificar su identidad.

Asimismo, medidas para facilitar la residencia a jóvenes en edad escolar, favorecer la reunificación familiar y agilizar la ciudadanía estadunidense a jóvenes indocumentados que llegaron de niños al país mediante el servicio militar.

Además, una de las enmiendas propone que las parejas del mismo sexo reciban un trato igual al resto de las familias en cuanto a reunificación.

El debate sobre enmiendas al proyecto de ley para La Seguridad Fronteriza, Oportunidades Económicas y Modernización Migratoria de 2013 incluyen aspectos sobre la seguridad fronteriza, el programa de visas y la aplicación interna de la ley, entre otros.