Publicado el lunes 06 de mayo del 2013

Multitudinaria manifestación en Dallas

Marchan en exigencia de una reforma migratoria

Especial La Estrella Digital

DALLAS — La respuesta a la convocatoria a la marcha para exigir una reforma migratoria, el pasado 5 de mayo, fue rotunda: acudieron entre 8,000 y 10,000 personas, según los organizadores.

Reunidas en la Plaza Cívica del Ayuntamiento de Dallas, para pronunciarse a favor de la reforma, la manifestación masiva generó expectativas de cambio, emergencia de nuevos líderes comunitarios, y la oportunidad de sensibilizar a los responsables de otorgar una reforma migratoria a los más de 11 millones de personas indocumentadas en los Estados Unidos.

A esta marcha acudieron líderes religiosos y comunitarios, representantes estatales, estudiantes y sobre todo el público en general.

Domingo García, organizador de la marcha, destacó la participación de los jóvenes e indicó que “el mensaje ha llegado a Washington y también ha despertado la conciencia de miles de jóvenes por lo que debemos estar preparados para ello, su voto es la diferencia para sus padres y eso es lo que le da la gasolina a este movimiento que no tendrá freno”.

Kevin Farrell, obispo de la Diócesis de Dallas, en su mensaje destacó que la reforma es un asunto de justicia y derechos humanos: “Todos nosotros tenemos que abrir nuestro corazón y hacer que nuestras voces sean escuchadas, queremos ahora justicia para todos los inmigrantes, no debemos callarnos ante esta situación que no sólo es cuestión de política y de la economía de esta nación, sino también cuestión de los derechos humanos de todas las personas; hemos trabajado y hemos hecho que esta nación sea tan grande como es a base de inmigrantes, ahora después de más de doscientos años vamos a cambiar este sistema”.

Adán González, un estudiante mexicoamericano, señaló que la mayoría de los problemas para los inmigrantes indocumentados inician por una falta de representación y señaló que el estudio es la única libertad que existe para expresarse.

Héctor Flores, ex presidente de Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC) nacional, dijo esperar un camino a la ciudadanía, no más deportaciones y el respeto total de los derechos civiles y laborales de las personas.

En tanto que María Robles, miembro de Alianza de Texas por una Reforma Migratoria (RITA), dijo que las expectativas son que sea inclusiva, comprensiva y sensata.

“No queremos que se concentre la fuerza en la frontera, ya está reforzada, ya hemos invertido muchísimos dólares en ello y no funciona; queremos que la legalización no tarde más de siete años”.

Víctor Morales, mexicano quien asistió a la marcha, dijo que la máxima ganancia de este movimiento social ha sido la aparición de nuevos líderes que dirigirán a la comunidad hispana en los años siguientes.

“Ha sido el trampolín para conocer a quienes dirigirán a la comunidad, y a pesar de que hubo mucha oposición a la marcha se logró su objetivo, aunque también hubo mucho exhibicionismo de quienes hablaron en ella”.

Roberto Calderón, historiador de la University of North Texas (UNT), explicó después de la marcha que debido al crecimiento de la población hispana no estará lejos el momento en que la lucha por los espacios políticos y de representación se tornen más álgidos: “Los derechos políticos, las ventajas económicas y sociales no se le dan a uno nomás porque sí, sino al contrario constituyen y son producto de una lucha social continua con reveses y adelantos, esta es ya la realidad que vivimos y seguirá siendo cierto en el futuro inmediato”, dijo.

Calderón indicó que se ganarán muchos logros, pero no todos serán conseguidos a la misma vez sino más bien su realización será esporádica, “he ahí la fuerza del lema que tanto escuchamos en nuestra lucha social desde hace décadas en este país: ¡Sí se puede!”.

El académico dijo que “necesitamos una reforma migratoria justa para toda nuestra comunidad, una que no sea punitiva y nociva sino justa e inmediata relativamente”. Quienes se oponen a la reforma lo hacen porque “saben bien que sus días de dominar el escenario político y económico están contados, y según avancemos (los latinos) hacia el futuro inmediato menos justificables serán sus privilegios y dominio al cual creen tienen derecho exclusivo”, enfatizó Calderón.