Publicado el viernes 29 de marzo del 2013

La Paz: La promesa de su nombre

Agencia Reforma

En esta ciudad porteña la vida es sosegada.

En La Paz no hay multitudes, problemas de tránsito ni ruido excesivo. Incluso hay lugareños que aseguran que es posible aclarar la mente caminando por el malecón, con la mirada perdida en el mar.

Justo de ese paisaje que regala el Mar de Cortés, nadie desea quitar la vista. A la espalda de la ciudad hay una exuberante desierto de cactáceas, coyotes y águilas, pero al frente, en el agua, está el encanto de La Paz: un mar lleno de leones marinos, delfines nariz de botella y otras especies de ballenas y tortugas, y de playas que no hacen más que invitar a la relajación.

Pichilingue, una de las más cercanas a la ciudad, provee un espacio recreativo sin riesgos, ya que sus aguas son mansas y de poca profundidad. Los restaurantes ubicados bajo palapas consienten al paladar con varios platillos: ensalada de sierra, empanadas de marlin o almejas chocolatas rellenas –recién extraídas del agua– se cuentan entre las estrellas de las cartas.

Para adentrarse en lo que Jacques Cousteau llamó "el acuario del mundo", hay que dirigirse a la Marina de La Paz desde donde salen recorridos para quienes deseen practicar actividades, como pesca deportiva, buceo y esnórquel, o simplemente conocer otras playas como Balandra, donde está la famosa figura de piedra en forma de hongo, símbolo de la ciudad. En esta playa la arena es blanca y el agua cristalina.

Tras volver a la ciudad luego de jugar al marino, se descubre entonces la máxima belleza de este sereno rincón. Desde el malecón hay que debatirse entre admirar las esculturas que se suceden a otras o fijar la vista en el horizonte para testificar cómo el sol se acurruca en el mar, al tiempo que el cielo se pinta de encendidos colores.

Los lugareños lo afirman: los atardeceres son el orgullo de este destino.

Ruta por mar y desierto

El descanso en La Paz puede extenderse a otros rincones del estado, como:

1.- Loreto

Por la carretera Transpeninsular, rodeada de cactus y vistas de la fotogénica Sierra de la Giganta, se llega a Loreto.

La ciudad tiene un aire pueblerino, de dinámica tranquila y de profundo contacto con el mar y la montaña. En su colorido centro destaca la Misión de Nuestra Señora de Loreto, edificada entre 1699 y 1752, y conocida como la primera misión de las 18 que construyeron los jesuitas en esta región.

El Parque Marino Bahía de Loreto es un conjunto de islas e islotes, de bellas playas y aguas transparentes, habitadas por unas 30 especies de fauna marina, así que ver delfines o lobos marinos está garantizado. Las Islas Coronado son perfectas para practicar buceo o esnórquel y para dar un recorrido por senderos de origen volcánico.

2.- Bahía Magdalena

La migración de ballenas grises hacia las cálidas aguas de la costa norte de México es un fenómeno de indescriptible belleza. Desde diciembre hasta abril, las ballenas se instalan en las aguas de Baja California para aparearse, dar a luz y amamantar a sus ballenatos, después de haber recorrido casi 10,000 kilómetros desde el mar de Bering, entre Alaska y Rusia, en una travesía de hasta tres meses.

Uno de los mejores sitios para mirar de cerca a estas sorprendentes criaturas de hasta 15 metros de largo y más de 30 toneladas de peso son las aguas resguardadas del mar abierto que rodean a la isla Magdalena.

3.- Todos Santos

Un Pueblo Mágico que se ha convertido en un paradisiaco rincón de ambiente bohemio y naturaleza fértil.

Está plagado de galerías de arte, restaurantes y bares encantadores que se dejan rodear por árboles de mango, palmeras datileras y ricos huertos (incluso en los jardines de las coloridas casitas). Todo demuestra, que en medio del desierto, este pueblo es un oasis.

Sus playas solitarias son ideales para relajarse y mirar el vaivén de esas olas que sólo se conquistan con tablas de surf. Además de la Misión de Nuestra Señora del Pilar de la Paz y sus antiguos edificios utilizados hace más de un siglo como almacenes de caña de azúcar, se encuentra aquí el legendario Hotel California, cuya leyenda se relaciona con la famosa canción de la banda The Eagles.

4.- Los Cabos

Los caminos sudcalifornianos de tonos ocres encuentran permanente contraste en el intenso azul del Océano Pacífico y del Mar de Cortés.

Los Cabos, situado al extremo sur de la península, ofrece una personalidad doble: en Cabo San Lucas es posible disfrutar del desierto en un emocionante recorrido a bordo de camionetas todoterreno o navegar alrededor de la zona de El Arco, el símbolo de Los Cabos y hogar de grandes comunidades de focas, mantarrayas y lobos marinos. Mientras que San José del Cabo es un pintoresco pueblo de pacíficas calles. El principal atractivo es pasear por la Plaza Central, y visitar los cafés, tiendas y galerías a su alrededor.

5.- Cabo Pulmo

Si se busca una experiencia submarina memorable en una de las zonas más ricas en vida acuática del mundo hay que lanzarse a las profundidades del Parque Nacional Cabo Pulmo, conformado por tres bahías (Las Barrancas, Cabo Pulmo y los Frailes), que ofrecen 18 sitios para bucear.

Cabo Pulmo alberga el único arrecife de coral vivo del Mar de Cortés, se formó hace 20,000 años y cuenta con 7,000 hectáreas. Es hogar de más de 200 especies de peces, cinco tipos de tortugas marinas, moluscos, ballenas jorobadas y leones marinos. Además, se puede practicar esnórquel, kayak, windsurf y pesca deportiva.

Breve manual del viajero

Tipo de viaje

Es recomendable aunque no indispensable reservar los paseos guiados con anticipación a través de alguna agencia en internet. En las calles cercanas a la Marina hay proveedores de servicios calificados que ofrecen recorridos de pesca, esnórquel o hacia reservas naturales.

Temporada ideal

La Paz es un destino que puede disfrutarse a lo largo del año, aunque de diciembre a abril los visitantes pueden avistar ballenas que nadan cerca de la costa.

Dónde dormir

Es recomendable hospedarse en un hotel cerca del malecón para poder caminar por los alrededores, rentar un auto o contratar algún tour.

Dónde comer

Los Laureles, El Molinito y El Vado sirven cocina típica de Baja California Sur, aunque otra excelente opción es comer en las palapas de las playas, donde sirven mariscos recién sacados del mar.

Más información

www.bajaex.com

www.bajaviajes.com

www.bcs.gob.mx