Publicado el martes 19 de febrero del 2013

Deja Joaquín Cordero gran legado en cine y televisión

Notimex

MÉXICO — Reconocido como uno de los últimos grandes actores de la Época de Oro del cine nacional, Joaquín Cordero, quien destacó en filmes como Pepe el toro y Las huerfanitas, falleció este martes a la edad de 89 años, mientras dormía en su hogar en la Ciudad de México.

Esta tarde, la Asociación Nacional de Actores (ANDA) confirmó el deceso del histrión, quien durante sus casi siete décadas de carrera artística participó en 130 largometrajes y 40 melodramas.

A Cordero, quien en días pasados había sufrido una embolia y un infarto cerebral por lo que fue internado en un hospital de la Ciudad de México, le sobreviven sus hijos Antonio, Gabriel y David, a quienes procreó con su esposa Alma Guzmán, quien falleciera en julio pasado.

A finales de 2012 el actor recibió un homenaje por 75 años de trayectoria por parte de la Asociación Nacional de Actores, que le entregó una medalla instituida con su nombre.

Durante su carrera, Cordero actuó al lado de Pedro Armendáriz y Pedro Infante en la Época de Oro del cine mexicano, y recibió varios reconocimientos, entre ellos, un homenaje por parte de la Academia Mexicana del Tango A.C. "Gastón Martínez Matiella".

Joaquín Cordero, quien ha encarnado a ricos, villanos, pobres y hasta sacerdotes, y quien cautivó al público con interpretaciones como la del abuelo Don Agustín en Fuego en la sangre (2008), nació el 16 de agosto de 1922 en Puebla, México.

Cordero, uno de los actores más reconocidos de México, y quien a sus más de 80 años siguió vigente en la televisión mexicana, estudió tres años de Humanidades en el Seminario de Tulancingo, y dos de Filosofía en el Moctezuma.

Más tarde, intentó cursar la carrera de Jurisprudencia en la Escuela Libre de Derecho, pero en 1946 se decidió por la actuación.

Estudioso de latín, griego y filosofía escolástica, debutó de manera profesional al lado de Mario Moreno Cantinflas en la película A volar joven! (1947).

También trabajó en radionovelas e incursionó en el canto, incluso llegó a grabar dos discos; además fue pionero de los teleteatros junto con Manolo Fábregas y Fernando Soler. Después de su buen trabajo en títulos como Comisario en turno y El gran campeón, ambos en 1949, logró obtener su primer protagónico en la pantalla grande, Las dos huerfanitas (1950).

A mediados del Siglo XX apareció en producciones como Las tres alegres comadres (1952), Pepe el toro (1953), El río y la muerte (1955), Sucedió en México (1958) y La reina del cielo (1959).

]Su desempeño en teatro inició en 1949 con la puesta en escena Llega un inspector. Durante la década de los 80 participó en obras como Estos jóvenes de ahora, Boeing boeing, La pareja dispareja, Burbujas de champagne y Sangre de artista.

En televisión, Cordero ha hecho múltiples melodramas, entre los que figuran Mi amor frente al pasado (1960), La herencia (1962), Historia de un cobarde (1964), La duda (1967), Pequeñeces (1971) y Ha llegado una intrusa (1974).

En 2000 colaboró en Carita de ángel, Mi destino eres tú y Abrázame muy fuerte, un año después en Sin pecado concebido, y para 2002 en Entre el amor y el odio y Vivan los niños.

En los últimos años trabajó en la película Doble secuestro (2003), en la que interpretó a Fernando Cortés, y en las telenovelas La madrastra (2005), en la que dio vida al Padre Belisario, y Destilando amor.

En agosto de 2005 el actor mexicano se sometió a una operación debido a una hernia en la ingle, tras lo cual se mantuvo alejado por algún tiempo del medio del espectáculo.

En 2007, en Destilando amor dio vida a Amador Montalvo, el patriarca de la familia Montalvo, quien muere en el primer capítulo, dejando un testamento y una carta que serán determinantes para el desarrollo de la historia.

En 2008 participó en Fuego en la sangre, de Salvador Mejía, en la que compartió créditos con Adela Noriega y Eduardo Yáñez; además, recibió la Cruz de Plata que otorga el Festival Internacional de Cine Expresión en Corto en Guanajuato, México.

El actor, quien también fue distinguido con la Medalla de la Filmoteca de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), puso de pie al público, quien lo ovacionó durante varios minutos. En agradecimiento, Joaquín se hincó en el escenario.