Publicado el martes 12 de febrero del 2013

Llegan a cónclave divididos ante elección de nuevo Papa

Agencia Reforma

CIUDAD DEL VATICANO — En los ocho años de pontificado de Benedicto XVI la Iglesia ha vivido un reforzamiento de las corrientes más conservadoras de la Iglesia.

Al mismo tiempo, se ha mantenido la prevalencia de los purpurados de origen europeo e italiano que caracterizó el papado de su antecesor, Juan Pablo II, según coinciden datos oficiales y analistas.

"Los sectores progresistas llegan a este cónclave divididos y frágiles, al tiempo que también es muy improbable que de esta nueva elección vaya a salir un Papa asiático, africano o latinoamericano", dijo a REFORMA Carmine Curci, analista y director de la Agencia Internacional de los Misioneros Católicos (MISMA).

"Los candidatos conservadores y europeos tienen muchas más oportunidades al estar mejor representados y en mayor número", argumentó.

No en vano entre los personajes que encabezan la lista de los candidatos con más posibilidades de suceder a Benedicto XVI está un prelado que reúne todas esas características: el italiano Angelo Scola, obispo de Milán, amigo personal de Joseph Ratzinger y miembro del movimiento conservador Comunión y Liberación.

"El más acreditado como sucesor de Joseph Ratzinger es el arzobispo de Comunión y Liberación de Milán, Angelo Scola", explicó en esta línea Giacomo Galeazzi, vaticanista del diario La Stampa.

El razonamiento de los expertos se apoya, entre otras cosas, sobre la base del propio mapa geográfico de la composición del Colegio Cardenalicio que deja el pontificado de Ratzinger, según datos oficiales de la Santa Sede.

Según esta fuente, de hecho, en la actualidad hay 118 cardenales electores, de los cuales 62 son europeos, 33 americanos, 11 africanos, 11 asiáticos y 1 de oceánicos.

"(El nuevo Papa) puede ser americano, pero no forzosamente latino. Los africanos son fuertes y el cardenal filipino no deja de ser interesante", señaló a REFORMA Jean Meyer, doctor en Historia y especialista en religión.

Con seis nuevas designaciones que el Papa hizo en noviembre, respondió indirectamente a las críticas de "eurocentrismo" lanzadas tras haber designado en febrero pasado 16 de los 22 nuevos cardenales provenientes de Europa, algo que algunos analistas imputaron a la voluntad del secretario de Estado, el cardenal italiano Tarcisio Bertone.

"No hay que olvidar que 10 meses antes el Papa, aconsejado por Bertone, había anexado a sólo dos asiáticos, un latinoamericano y ningún africano, mientras que el resto eran europeos", puntualizó Valerio Gigante, vaticanólogo de la agencia Adista.

Para entender este malestar del clero no europeo no hay que olvidar que los países en los que hay un más alto porcentaje de católicos son los latinoamericanos, mientras que los Estados que han registrado un importante crecimiento en el número de fieles en los últimos años son los africanos y los del sureste de Asia.

Por ejemplo, Latinoamérica, donde vive 42 por ciento de los mil 200 millones de católicos que hay en el mundo, ha perdido terreno en el colegio cardenalicio. En 2005, cuando fue elegido Benedicto XVI, tenía a 21 cardenales electores, 2 más que hoy.

Por otra parte, en cuanto al sector progresista, éstos perdieron en 2012 su punta de lanza, el cardenal Carlo María Martini, quien murió en agosto y que, de momento, no tiene un sucesor tan fuerte como él.

Esta radiografía es significativa también en vista de las reformas que, según los expertos, le esperan a la Iglesia, entre otros, un cambio para que ésta sea una institución más colegiada y nuevas medidas para evitar la fuga de los fieles de las parroquias.

"Es inevitable que un Papa trate de dar forma a la selección de su sucesor", señaló a REFORMA Forrest Maltzman, profesor de Ciencia Política de la Universidad George Washington, quien en 2005, junto con otros dos colegas, escribió un texto acerca del proceso en el que se escogió a Joseph Ratzinger como heredero de Juan Pablo II.

Acaban al Papa salud e intrigas

En una decisión tan sorpresiva como histórica, el Papa Benedicto XVI anunció ayer que abdicará.

Tras encabezar un pontificado marcado por la revelación de cientos de casos de abusos sexuales cometidos por sacerdotes, la corrupción en el Banco Vaticano y duras luchas al interior de la Iglesia, el Pontífice abandonará el cargo, en una decisión que oficialmente toma para evitar mediatizar una eventual enfermedad.

"Para gobernar la barca de San Pedro y anunciar el Evangelio es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado", dijo en latín el Papa durante una ceremonia para anunciar la canonización, entre otras, de la mexicana Lupita García Zavala.

"Por esto (...), declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma", añadió.

A partir del 28 de febrero, día en que se hará efectiva la abdicación, la Iglesia se encontrará sin su máxima autoridad hasta la celebración del próximo cónclave, presumiblemente en marzo, según informó el portavoz vaticano, Federico Lombardi.

"Es difícil de imaginar las intrigas que hay en Roma y con las que tiene que lidiar. Es algo que lo afectó mucho porque es teólogo y una persona noble", dijo a la agencia dpa el teólogo Max Seckler, amigo de muchos años del Papa.

El Pontífice alemán, de 85 años, ha padecido complicaciones cardiovasculares, además de que tiene problemas de diabetes e hipertensión.

"El papado de Benedicto XVI ha estado caracterizado por las luchas internas del Vaticano para contrarrestar sus intentos -no por tardíos menos tajantes- de limpiar la Iglesia de clérigos pederastas y banqueros corruptos. La filtración masiva de sus documentos privados es un ejemplo", publicó el diario El País.