Publicado el lunes 11 de febrero del 2013

Renuncia el Papa 'por falta de fuerzas'

Agencias

CIUDAD DEL VATICANO, Italia — El papa Benedicto XVI anunció de forma sorpresiva que renunciará al cargo el 28 de febrero, al señalar que está demasiado débil físicamente, con lo que será el primer Pontífice en dimitir en casi 600 años.

La decisión sentó las bases para un cónclave -un encuentro secreto donde los cardenales votan para elegir a un nuevo Papa- antes de que concluya marzo.

El Papa, de 85 años de edad, anunció su decisión en latín, durante una reunión de cardenales celebrada hoy en el Vaticano.

Hizo hincapié en que el cumplimiento de los deberes de ser Papa -líder de más de mil millones de católicos en todo el mundo- exige tanto la fuerza de la mente como la del cuerpo.

"Después de haber examinado mi conciencia varias veces ante Dios, he llegado a la certeza de que mis fuerzas, debido a mi edad avanzada, ya no son apropiadas para un ejercicio adecuado del ministerio de San Pedro", indicó Benedicto XVI a los cardenales.

"Estoy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual en esencia, debe llevarse a cabo no sólo con palabras y hechos, pero no menos con la oración y el sufrimiento".

"Sin embargo, en el mundo actual, sometido a tantos cambios rápidos y sacudido por cuestiones de profunda relevancia para la vida de la fe, con el fin de dirigir la barca de San Pedro y proclamar el Evangelio, son necesarios tanto la fuerza de la mente como la del cuerpo, elementos que en los últimos meses se han deteriorado en mí, a tal grado que debo reconocer mi incapacidad para cumplir adecuadamente el ministerio que me fue confiado", añadió.

En conferencia de prensa, el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, confirmó la noticia y adelantó que la Iglesia católica podría tener un nuevo Papa para la fiesta de Pascua, el 31 de marzo.

"Tendríamos que tener un nuevo Papa en Pascua", dijo Lombardi. Según el portavoz se celebrará un cónclave en los 15 ó 20 días posteriores a la renuncia de Benedicto XVI.

Benedicto XVI afirmó que su decisión es de gran importancia para la vida de la Iglesia.

El anuncio establece el escenario para que el Vaticano celebre un cónclave en el que se elegirá a un nuevo Papa a mediados de marzo, ya que no será necesario respetar el tiempo de luto tradicional que se guarda cuando muere un Papa.

Hay varias figuras de la Iglesia Católica que aparecen como candidatos papales, pero ninguno es tan obvio, como fue el caso de Benedicto XVI, quien fue elegido Papa en 2005 después de la muerte de Juan Pablo II.

Cuando Benedicto XVI fue elegido Papa a los 78 años -siendo entonces el Papa de más edad en ser elegido en casi 300 años- ya había previsto retirarse de su función previa, como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, un cuerpo ortodoxo del Vaticano. Había dicho que quería pasar sus últimos años escribiendo en su natal Baviera, en Alemania.

Los líderes católicos que posiblemente puedan sucederlo en el máximo cargo de la Iglesia católica incluyen al cardenal Angelo Scola, arzobispo de Milán; el cardenal Christoph Schoenborn, arzobispo de Viena; y el cardenal Marc Ouellet, director canadiense de la oficina del Vaticano para los obispos.

Otro candidato, aunque menos probable, es el cardenal de Nueva York, Timothy Dolan. Aunque éste último es popular y respalda la línea conservadora del Papa, la tradición general en el Vaticano es que la Iglesia católica no necesita un Papa de una "superpotencia'', como es el caso de Estados Unidos.

Los Papas pueden renunciar, según lo contempla la ley eclesiástica, que sólo especifica que la abdicación se deberá hacer libremente y manifestarse adecuadamente.

Sin embargo, sólo unos cuantos Papas lo han hecho. Una de las razones por las que no es algo común es que la existencia de dos Papas -incluso cuando uno ha renunciado- puede generar divisiones e inestabilidad en la Iglesia.

Ya se había hablado de su dimisión

El anuncio de Benedicto XVI podría sentar un precedente que presione a futuros Papas a renunciar ante el menor indicio de enfermedad.

Joseph Ratzinger (16 de abril de 1927) asumió el papado de San Pedro el 19 de abril de 2005, tras la muerte de Juan Pablo II; tenía 78 años cuando asumió el cargo. Por tanto, renuncia antes de cumplir los 86 años.

Sobre una eventual dimisión de Benedicto se ha hablado mucho en estos años e incluso un vaticanista Marco Politi escribió el año pasado un libro en el que sostenía que el Papa estaba considerando tomar esta decisión.

"La dimisión de Benedicto es una posibilidad real y concreta así como ha dicho el propio Papa, públicamente y refiriéndose a sí mismo, y que se entiende si se considera que el Papa es un hombre profundamente racional y pragmático", había dicho Politi en ese entonces a REFORMA.

El experto se refería a declaraciones que Benedicto ha hecho en la única entrevista que ha concedido hasta ahora, a su biógrafo oficial, el alemán Peter Seewald, publicada en 2010 en el libro Luz del mundo.

En este volumen, Ratzinger argumentaba que un Papa tiene el derecho y, según las circunstancias, el deber de retirarse si siente que pierde las fuerzas físicas, psicológicas y espirituales para cumplir su misión, aunque aclara que esta eventualidad no ha de producirse en momento de peligro.

Pese a que va en contra de siglos de tradición, lo que es un hecho es que la renuncia de un Papa es una eventualidad prevista en el código de Derecho Canónico, de acuerdo con la versión promulgada por el difunto Juan Pablo II, el 25 de enero de 1983.

Razón por la cual ya Juan Pablo II, Pablo VI y Pío XII consideraron cumplir con este paso, aunque lo mantuvieron en secreto y al final no tomaron la decisión.

Así y todo, el anuncio del Papa ha provocado una verdadera tormenta dentro de la Iglesia.

"Se trata de un acto de grande fe, ya que el Papa ha preferido dimitir antes de dejar el timón de la Iglesia en mano de sus colaboradores", comentó el obispo italiano, Luigi Bettazzi.

El cardenal Angelo Sodano, decano del colegio cardenalicio, ha definido la decisión como "un relámpago en un día de sol", lo que da a entender que ni él mismo estaba informado sobre la renuncia.

Se suma Benedicto XVI a pocos Papas que han renunciado

Benedicto XVI se sumó hoy a un pequeño grupo de Papas que han renunciado a su puesto en la historia de la Iglesia católica, al anunciar de manera sorpresiva su dimisión que entrará en vigor a partir del próximo 28 de febrero.

Según establece el Código de Derecho Canónico, la ley fundamental de la Iglesia, la renuncia del obispo de Roma está prevista en el apartado 332.2, el cual establece que la renuncia debe ser libre, abiertamente manifestada pero nadie la debe aceptar.

El pontífice más conocido entre aquellos que han renunciado es San Celestino V, (1294-1294), quien dejó su puesto en medio de una lucha intestina de poder entre los cardenales que lo habían elegido dos años antes.

En el Cisma de Occidente, Gregorio XII (1406-1415) dejó su ministerio, acción que contribuyó de forma decisiva al fin del conflicto que empujó a dicha división.

Entre otros pontífices que renunciaron se cuenta San Ponciano (230-235), elegido el 21 de julio del 230, en la época del emperador Alejandro Severo.

Además de San Silverio (536-537), quien abdicó el 11 de noviembre del año 537, así como San Martín I (649-655), perseguido por el emperador Constante II y Juan XVIII (1003-1009).

Más complicado resulta analizar el final de pontificado de los papas Benedicto IX (1032-1044; 1045-1045; 1047-1048), Silvestre III (1045-1045) y Gregorio VI (1045-1046). Benedicto IX ocupó la Sede de San Pedro en tres ocasiones.

La primera vez finalizó con una revuelta en Roma que obligó al Papa a huir en septiembre de 1044. El 20 de enero de 1045 fue elegido Papa Juan, obispo de la ciudad de Sabina.

Cambió el nombre por el de Silvestre III. Poco tiempo después, el 10 de marzo, Benedicto IX conseguía regresar a Roma y expulsó a Silvestre III, que retornó a Sabina, y reasumió sus funciones episcopales.

La segunda época de Benedicto IX en el pontificado fue muy breve, ya que el 1 de mayo abdicó en favor de Juan Graciano, arcipreste de San Juan ante Portan Latinam, que tomó el nombre de Gregorio VI. Este, exiliado "a las orillas del Rhin", parece ser que fue obligado a abdicar.

A la muerte de Clemente II, y antes de ser elegido un nuevo Papa, regresó a Roma Benedicto IX. Esta tercera etapa de Benedicto IX duró hasta que fue expulsado por Bonifacio de Canossa, marqués de Toscana, el 17 de julio de 1048.

Con información de Irene Savio y Andrés Beltramo Álvarez.