Publicado el jueves 07 de febrero del 2013

Condenan a 11 años de prisión a 7 productores de medicinas chinos

Notimex

BEIJING — Un tribunal de la provincia de Zhejiang, en el este de China, sentenció a siete personas a 11 años de prisión, acusadas de producir cápsulas medicinales contaminadas con excesivos niveles de cromo.

El escándalo que se hizo público en abril de 2012 fue el último episodio en la industria farmacéutica de China, que se ha caracterizado por utilizar ingredientes de baja calidad para producir medicamentos con el menor costo.

Las siete personas, propietarios de empresas dedicadas a fabricar medicinas, fueron condenadas a penas de hasta 11 años por elaborar y vender productos tóxicos, reportó la agencia china de noticias Xinhua.

Entre 2010 y abril de 2012, tres compañías de Wang Qing y de los otros seis acusados fabricaron y vendieronn cápsulas medicinales que contenían niveles excesivos de cromo, según el Tribunal Popular del condado de Xinchang.

El supervisor de fármacos de China emitió en abril del año pasado un aviso de emergencia para suspender la venta y el consumo de una lista de cápsulas que según informes presentan contaminación excesiva con cromo.

La entidad reveló en esa ocasión que varios medicamentos de uso común fueron empacados en cápsulas fabricadas con gelatina industrial, la cual tiene un nivel mucho más alto de cromo que la gelatina comestible. Alrededor de 77 millones de cápsulas se fabricaron.

La Administración Estatal de Alimentos y Medicamentos (AEAM) ordenó a las oficinas locales investigar los casos y examinar los medicamentos mencionados en el informe.

La farmacopea china establece un estándar claro para las cápsulas y exige que los fabricantes de medicamentos sólo compren cápsulas a productores con licencias apropiadas para fabricar medicamentos.

En mayo pasado, el gobierno de Beijing anunció que 254 fabricantes chinos de productos farmacéuticos, 12.7 por ciento de la industria farmacéutica del país, fabricaron cápsulas no aptas para el consumo humano.

En lugar de usar un gel derivado de la carne de vaca para producir las cápsulas, los fabricantes optaron por utilizar un gel recuperado de las plantas industriales que fabrican productos para el bronceado de la piel, que es rico en cromo.

El cromo está considerado un metal pesado, clasificado como cancerígeno para los seres humanos. Los trabajadores expuestos a este elemento pueden desarrollar insuficiencia renal, insuficiencia hepática y enfermedades gastrointestinales.