Publicado el viernes 01 de febrero del 2013

Remueve arquidiócesis de Los Ángeles al cardenal Roger Mahony

Notimex

LOS ÁNGELES — La arquidiócesis de Los Ángeles anunció hoy que removió de todos sus cargos al cardenal Roger Mahony, por su papel en los escándalos de sacerdotes pederastas.

El arzobispo José Gómez anunció la medida luego que el jueves una jueza de la Corte Superior de Los Ángeles ordenó hacer públicas las más de 30 mil páginas de expedientes de 122 sacerdotes acusados de abuso sexual a menores.

En los reportes se identificó que la actuación de Mahony estuvo marcada por décadas por la protección y por evitar que salieran a la luz pública acciones reprobables de los sacerdotes de la Iglesia Católica.

Muchos de los sacerdotes en lugar de ser sancionados sólo eran transferidos a otras parroquias, en donde continuaron con sus actos de abuso y acoso sexual a menores.

De igual forma se conoció la renuncia de otro alto jerarca de la iglesia católica en Santa Bárbara, California, la del obispo auxiliar Thomas J. Curry quien trabajó con Mahony y protegió a abusadores de la policía en la década de los años 80.

"Encuentro en estos expedientes una lectura brutal y dolorosa", escribió Gómez, un obispo mexicano que sustituyo a Mahony en 2011 en la arquidiócesis de Los Ángeles y quien describió los reportes del caso como "terriblemente tristes y endemoniados".

La acción en contra de Mahony, de acuerdo con expertos y por ser uno de los hombres más poderosos de la Iglesia Católica en este país, no tiene paralelo.

En 2011, Mahony dejó su cargo en la arquidiócesis de Los Ángeles al cumplir 75 años de edad como establecen las leyes canónicas, pero se le mantuvo con otras actividades dentro de la iglesia lo que hacia desde una parroquia en North Hollywood.

En 2007, y en un acuerdo extrajudicial con más de 500 víctimas de padres pederastas, la Iglesia Católica indemnizó con 660 millones de dólares por los abusos cometidos, pero muchas de las acusaciones habían quedado ocultas.

La misma iglesia se había aferrado de manera infructuosa a mantener en secreto los expedientes y acusaciones, así como los nombres de altos jerarcas aduciendo que se denigraría la labor de la Iglesia Católica.