Publicado el jueves 24 de enero del 2013

Nueva relación de México y Estados Unidos debe redefinirse, opina economista

Agencia Reforma

MÉXICO, DF — La relación del gobierno mexicano con la administración encabezada por Barack Obama debe redefinirse por completo para colocar en primer plano el terreno económico, afirma el especialista Jorge Suárez Vélez.

El regreso del PRI a Los Pinos y el inicio del nuevo mandato estadounidense, afirma Suárez Vélez, deben servirle a México para aprovechar los vínculos comerciales que ya existen con la principal potencia del mundo e impulsar su impostergable despegue económico.

El economista mexicano, radicado desde hace más de dos décadas en Nueva York, acaba de publicar el libro Ahora o nunca. La gran oportunidad de México para crecer (Debate, 2012).

El autor dedica un capítulo al análisis de la relación bilateral, en el que concluye que las administraciones panistas padecieron una miopía que les impidió ver más allá de los problemas migratorios y de seguridad.

"En los últimos años se ha vuelto bitemática: migración y narcotráfico. ¿De verdad queremos eso del país del norte? Estamos junto a una nación que genera casi una quinta parte del producto mundial, con 314 millones de habitantes. ¿Y lo único que queremos es que legalicen a los mexicanos que han migrado, y si no lo hacen, entonces nos enojamos con ellos? Esa postura sólo refleja miopía y cerrazón", cuestiona el autor.

Su crítica lleva implícita una propuesta: que el nuevo gobierno emanado del PRI aproveche el momento para redefinir la relación con inteligencia y una visión constructiva.

"La actitud que México ha asumido hacia su vecino del norte es muy ingenua y refleja rencores y complejos acumulados durante décadas", señala, "necesitamos ser proactivos para alcanzar una posición más ventajosa y mejorar lo que hemos hecho hasta ahora, con mayor inteligencia".

De acuerdo con el autor, el ex presidente Felipe Calderón desperdició las capacidades del embajador Arturo Sarukhán en Estados Unidos, de quien destaca su preparación, su gran manejo del idioma inglés y los alcances de sus relaciones públicas. Cualidades que, apunta, sucumbieron ante la falta de dirección de la canciller Patricia Espinosa y del propio Calderón.

"Durante este sexenio, al menos visto desde afuera, parece que además de metas claras hubo escasa coordinación entre la representación diplomática y la Secretaría de Relaciones Exteriores", añade.

El autor afirma que México debe pugnar por ya no ser visto como el proveedor de drogas y migrantes, y convertirse en un socio comercial joven y dinámico, lo que facilitará la resolución de las demandas desde un plano de socios comerciales.

"Es increíble que cuando cada día hábil del año nosotros le exportamos mil millones de dólares a Estados Unidos, insistimos en definir la relación alrededor de narcotráfico y migración", lamenta.

Más que reclamos mediáticos, considera el autor, deben hacerse negociaciones de manera formal, y aprovechar el potencial de las empresas mexicanas instaladas allí para cabildear asuntos bilaterales.

Explica que, precisamente, la criminalización de la migración nace del cabildeo de empresas que se benefician económicamente de ella.

"En la medida en que definamos que antes que otra cosa somos socios, y somos un socio muy importante, la migración acabaría siendo un producto casi colateral, que tiene posibilidades de resolverse como parte de otras políticas que están implementándose", confía.

Primeras señales

Por lo pronto, Suárez Vélez ve favorables tanto la llegada de un economista al frente de la Cancillería —el ex secretario de Hacienda José Antonio Meade— como la agenda económica tratada durante la visita de Enrique Peña Nieto a Estados Unidos.

"Eso es inteligente. Hay muchos países del mundo que matarían por tener los cincuenta y tantos consulados que México tiene dentro de Estados Unidos", considera.

Respecto al nuevo embajador, el especialista señala que tiene un enorme reto si quiere llenar los zapatos de su antecesor.

"(Eduardo) Medina Mora es un buen tipo, pero no va a ser fácil que logre hacer el tipo de alianzas que Arturo Sarukhán logró", advierte.

El economista asegura que la percepción que tienen los inversores en Estados Unidos sobre el nuevo gobierno federal mexicano es positiva. Los factores que ayudan, comenta, son la continuidad en el esquema económico y la mayor capacidad política que los priistas puedan tener.

"A los gobiernos panistas se les vio desde Estados Unidos como gobiernos que a veces tenían buenas intenciones, pero con un alto grado de ineptitud, y en ese sentido se ve que éste podría ser un gobierno que logre las reformas", declara.