Publicado el martes 22 de enero del 2013

Ofrece Obama igualdad y reitera su llamado a la unidad

Agencia Reforma

WASHINGTON — Ante más de un millón de personas, Barack Obama inauguró ayer su segundo periodo como presidente de Estados Unidos en una ceremonia en la que reiteró su llamado a la unidad y dejó en claro que buscará construir un legado centrado en la equidad, la igualdad y el progreso.

Obama asumió su nuevo mandato ante una multitud más pequeña que la de hace cuatro años y un país tan desigual, pero más sólido que el que recibió del republicano George W. Bush en 2009. La economía dejó atrás la recesión, con una recuperación tibia que le bastó para lograr un contundente triunfo electoral que renovó su autoridad.

Obama llamó ahora a los estadounidenses a trascender las diferencias para trabajar en la construcción de un futuro más igualitario y equitativo. "Nosotros, la gente" fue la frase que el mandatario eligió para introducir cada idea durante los 18 minutos que habló ante la multitud.

"Cuando los tiempos cambian, nosotros también debemos hacerlo, que la fidelidad a nuestros principios fundacionales exige nuevas respuestas a los nuevos desafíos", afirmó Obama.

El demócrata destacó que la economía ha comenzado a recuperarse de la peor crisis que haya visto esta generación, y que una década de guerras está terminando. Optimista, afirmó que las posibilidades de Estados Unidos aún son ilimitadas.

"Mis conciudadanos, estamos hechos para este momento, y lo aprovecharemos, siempre y cuando lo aprovechemos juntos", completó.

En largas oraciones vestidas con las clásicos cambios de tono que caracterizan sus discursos, Obama puntualizó sus aspiraciones para sus próximos cuatro años en la Casa Blanca.

Hizo un enérgico —y sorprendente— llamado a enfrentar el cambio climático, asunto relegado en la agenda de Washington; defendió los tres programas que los republicanos quieren reducir y que los demócratas atesoran —Seguridad Social, Medicare y Medicaid—; habló de igualdad de género, y fue el primer Mandatario en referirse directamente al matrimonio homosexual en un discurso inaugural —es el primero en decir la palabra "gay"—; mencionó Newtown, el pueblo que reabrió el debate sobre el control de armas de fuego, y dejó una breve pero contundente mención para la inmigración, central para los latinos.

"Nuestro viaje no está completo hasta que encontremos una mejor manera de dar la bienvenida a los que luchan, los inmigrantes esperanzados que aún ven a Estados Unidos como una tierra de oportunidades", dijo.

Así, el presidente redondeó un discurso de tinte progresista, en el que se comprometió a pelear por las principales aspiraciones de los miembros de la coalición que le dio su triunfo electoral en noviembre de 2012, y en el que no hubo ninguna referencia contundente para los republicanos o la derecha.

Más bien, Obama criticó uno de sus argumentos favoritos, al afirmar que el Estado de bienestar no genera una nación de dependientes, sino que impulsa a la gente a tomar los riesgos que hacen grande al país.

La democracia no es fácil, dijo el mandatario a legisladores después del discurso. Pero consciente del costo de las desavenencias en Washington, que a veces paralizan el sistema político del país, ante la multitud abogó por avanzar, pese a las brechas.

Hay que actuar aun a sabiendas de que el trabajo será imperfecto, advirtió.