Publicado el lunes 31 de deciembre del 2012

Sufren migrantes centroamericanos a su paso por el Estado de México

Notimex

HUEHUETOCA — El cierre de la Casa del Migrante San Juan Diego, en Tultitlán, afecta a los indocumentados que llegan al Estado de México y a pesar de que este albergue ya no brinda servicios, los vecinos siguen molestos porque un gran número de esas personas se quedan en la zona.

Con un niño de un año de edad, Mariana espera la oportunidad de llegar a Estados Unidos. De origen hondureño, desde octubre ha viajado y caminado, padeciendo hambre, peligros y malos tratos con su hijo, para alcanzar a su marido que la espera en ese país.

Indica que al llegar a Lechería, por el tren conocido como La Bestia, encontró la Casa de San Juan Diego cerrada, pero varias personas se le acercaron para ofrecer servicio de vivienda, comida y baño, a cambio de 200 pesos al día.

"Los primeros tres días me fui a una casa que está muy cerca de lo que era el albergue, sin embargo, como vengo junto con mi hijo empecé a tener problemas, querían cobrarme más, querían que trabajara en un bar, que dejara al niño en otra casa y me dio miedo", relató.

A un costado de las del tren en Lechería indicó que "ahora estoy viviendo cerca de las vías del tren, pero ya me voy a regresar porque dinero ya no traigo y aquí no hay oportunidad de llegar a donde está mi marido desde hace un año, sólo queríamos estar juntos porque no conoce a su hijo".

La inmigrante explicó que no se fue al nuevo albergue que está en Huehuetoca porque tiene que caminar mucho para llegar y sólo pueden permanecer dos días, cuando ella tenía planeado descansar al menos dos semanas y buscar un trabajo para juntar dinero.

"En ese albergue nos dejan entrar pero no salir, cierran con candado y nadie sale hasta que ya se va, entonces no podía irme para allá", se lamentó la joven.

En las inmediaciones de Lechería, así como las colonias Independencia y La Concha sigue la presencia de migrantes, no acceden a ir al albergue de Huehuetoca, por el control que mantiene la Arquidiócesis de Cuautitlán.

Cuando bajan del tren, se quedan en las calles o aceptan los servicios que algunas personas ofrecen para darles vivienda, alimentación, aseo e incluso un trabajo, pero la mayoría se queda en la zona pidiendo el apoyo de los vecinos y automovilistas, por lo que se mantiene la inconformidad de los habitantes.

En el albergue instalado a un costado de las vías del tren en el kilómetro 50, barrio de San Bartolo, Huehuetoca, actualmente son pocos los migrantes que llegan a pedir ayuda, de acuerdo con los encargados de la carpa habilitada, en tanto se construye un Casa del Migrante en el punto.

"Actualmente estamos atendiendo a un promedio de 20 migrantes al día, llegan se registran, pueden descansar, comer, bañarse, se les da ropa y en algunos casos atención médica, sobre todo por insolación, ampollas, raspones, algunos por diabéticos o hipertensos", indicó un encargado.

Refirió que "aquí se quedan, se cierra la puerta. No salen para que no molesten a los vecinos y tenemos un control que ayuda a terminar con las demandas de inseguridad que, dicen los vecinos, provocan y otros problemas".

En estas instalaciones se encuentran una carpa, una unidad del Instituto de Salud del estado y dos policías de la Secretaría de Seguridad Ciudadana; no se permite el acceso a personas ajenas ni a representantes de los medios de comunicación.

Los migrantes que allí descansan, además, no pueden acercarse a la malla ni hablar con las personas de afuera, pues es una de las reglas que tiene este albergue.

Por su parte la delegada del Instituto Nacional de Migración (INM) en la entidad, Nayeli de Jesús, confirmó que la operación de esta Casa del Migrante ha disminuido.

Antes un promedio de 40 migrantes solicitaba su regreso voluntario a sus países de origen y actualmente son aproximadamente 10 los indocumentados que piden este apoyo.

Explicó que en esta temporada la baja de migrantes es normal, toda vez que la mayoría prefiere pasar las fiestas con sus familias e iniciar su viaje en marzo o abril, que son los meses que se incrementa el número de atenciones que prestan.

La delegada del INM explicó que tiene conocimiento de que en la zona de Lechería se quedan el mayor número de migrantes, al confirmar que hay personas que cobran por un cuarto y comida.

Hay incluso algunos que forman parte de organizaciones que con engaños utilizan a los indocumentados para actividades como trata de personas y robos, pero mientras no existan denuncias, poco se pude hacer para resolver ese problema.

Lo cierto es que los migrantes que llegan al Estado de México en busca de un apoyo para descansar y seguir su viaje a los Estados Unidos, actualmente tienen una estadía complicada en la entidad; la ayuda que se les brinda la sienten como una cárcel, porque los mantienen encerrados sin poder salir ni siquiera a caminar.

Explicó que cuando pagan por algún servicio, se les condiciona, así que prefieren dormir en la calle a pesar de que saben que molestan a la población, lo que provoca que incluso en ocasiones se les trate mal.

De acuerdo con las autoridades del estado, durante 2013 se iniciará la construcción de lo que será la nueva Casa del Migrante en el Barrio San Bartolo de Huehuetoca, inmueble que se pretenden sea una casa bien edificada.

Contará con los servicios de dormitorio, comedor, baños, regaderas, áreas de esparcimiento y jardín, así como espacio para atender a 600 migrantes al día, con lo que se busca acabar con los problemas que ocasionan los indocumentados en la zona, al tiempo que brindarán un servicio digno para a los migrantes.

Autoridades y especialistas señalan que al Estado de México llegan migrantes provenientes principalmente de Centroamérica, en especial de países como Honduras, Guatemala, Nicaragua y El Salvador.

Hasta el momento no se tiene registro de la llegada de migrantes de países de Europa, situación que de acuerdo con el INM.