Publicado el jueves 27 de deciembre del 2012

Advierten en Instituto cambios cosméticos

Agencia Reforma

MÉXICO, DF — Las mejoras que ha realizado el Instituto Nacional de Migración (INM) en sus instalaciones son meros cambios cosméticos, pues al interior persiste la corrupción y la vulneración hacia los derechos de los extranjeros detenidos, afirmaron expertas en temas migratorios.

"Los cambios son cosméticos. En las estaciones el trato es pésimo, la gente no está notificada, no sabe sus derechos, no hay información, por algo es de las instancias más acusadas ante los organismos de derechos humanos.

"El trato es severo, los migrantes están bajo un esquema de muchísimas amenazas constantes, de incomunicación, viven una crisis terrible", sostuvo Carmen Sevilla, vicepresidenta de la Asociación Internacional de Ayuda al migrante, Refugiado y Aislado.

Sevilla, quien ha visitado diversos inmuebles del INM, comentó que la infraestructura y los servicios son carentes prueba de ello es que en determinados días en ciertas estaciones no hay suministro de agua potable, lo que merma las condiciones de salud de los internos.

En tanto, Martha Sánchez Soler, del Movimiento Migrante Mesoamericano, refiere que en las visitas guiadas que las autoridades organizan para las asociaciones civiles se observa un esmero en presentar la mejor "cara" de las instalaciones, no obstante, los extranjeros aprovechan la ocasión para llamar la atención de los activistas y expresarles los abusos que padecen.

"Uno de los gravísimos problemas es que hay gente que pasa más de un año allí. No dudo que hayan mejorado físicamente las instalaciones, pero el debido proceso no está siendo seguido en las estaciones migratorias, sigue habiendo muchísimas quejas de maltrato por parte de los guardias que exigen sobornos, no todo es la instalación física, el problema del INM es la gran corrupción y la gran descomposición que hay en su personal", criticó.

Ambas especialistas coincidieron en la urgencia de reformar a profundidad el organismo dependiente de la Secretaría de Gobernación (Segob) o desaparecerlo para crear una instancia más profesional que no considere a la migración como un problema de seguridad, sino de derechos humanos.