Publicado el jueves 20 de deciembre del 2012

Las posadas, una tradición ‘muy mexicana’

Especial La Estrella Digital

DALLAS — Para Tereso Ortiz, presidente de Casa Guanajuato de Dallas, realizar en este país una posada, va más allá del singular festejo tradicional de una de las fiestas más populares en México.

Significa “disfrutar de una de nuestras máximas celebraciones, pero también acercarle una tradición muy de nosotros, muy mexicana, a los que no pueden ir a su tierra”, dijo el guanajuatense.

Las posadas, según el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México (Conaculta), es una fiesta popular en donde se conjugan elementos como la música, el folklor, y la tradición.

Participar en las posadas como invitados o bien como organizadores da la pauta para estrechar el lazo con México.

“Es una forma más para conectarse con México. Las posadas tienen muchos elementos que nos identifican como mexicanos, entre ellos los cantos, la comida, los dulces y por supuesto la piñata”, dijo la cónsul de Asuntos Culturales y Económicos del consulado mexicano en Dallas, Jennifer Apperti.

Las posadas se realizan desde el 16 de diciembre y finalizan el 24 del mismo mes, fecha en que los cristianos conmemoran el nacimiento de Jesús.

Conaculta informa en su sitio de Internet que en el México prehispánico se celebraba el advenimiento de Huitzilopochtli (Dios de la guerra), en los días de invierno. Pero la fiesta fue cambiando debido a la evangelización que se realizó en la Nueva España, con la instauración del cristianismo.

Pero para Ortiz y otros migrantes, esta tradición mexicana significa la conservación de las raíces, y no se olvida a pesar de haber dejado sus tierras hace muchos años.

“Este año serán ya 18 que hacemos una posada en Casa Guanajuato”, expresó Ortiz, oriundo de Ocampo Guanajuato.

Lo mismo opina Agapita Monsiváis, originaria de Monterrey, Nuevo León.

Monsiváis tiene ya 17 años viviendo en Dallas, para ella las posadas son una costumbre que no debe morir a pesar de estar lejos de su país.

“Tengo una hija de 15 años, se llama Michelle, y me gusta que ella aprenda nuestra tradición”, dijo la regiomontana.

Afortunadamente, agregó Monsiváis, tengo varios familiares aquí.

“Hacemos la posada como se debe, rezamos el rosario, cantamos y pedimos posada en las casas como lo hizo José y María”, dijo.

En Casa Guanajuato también se hace lo mismo, Ortiz dijo que en su posada se visitan casas del vecindario, se va cantando por la calle e incluso hay quienes personifican a la Virgen María y a San José. La idea, dijo Ortiz, es tratar de seguir la tradición con apego, que no se pierda detalle.

Ortiz refiere que aparte del ritual religioso, las posadas son para la convivencia, y compartir la comida y la fiesta.

Don Tereso, como le conoce la comunidad, y Monsiváis coinciden en que en esta celebración no debe de faltar ni la piñata ni la comida ni la bebida ni mucho menos el “bolo”, como se le llama a la bolsita de golosinas que se reparten al final de la cena.

“El ponche de tejocote, caña y mandarina, los buñuelos, el champurrado, los tamales y el bolo son parte de nuestras posadas”, dijo Ortiz.

La posada es una fiesta popular pero la historia religiosa que se narra tiene que ver con los migrantes, considera Ortiz.

“Como migrantes nos identificamos, es historia que se repite, nosotros también como José y María caminamos pidiendo posada, un lugar para nuestra familia; pero no debemos de esperar hasta diciembre para revivir esta historia y dar la mano al peregrino”, dice Ortiz.

“Yo, tres veces cruce la frontera y tres veces pedí posada”, agregó.

Al igual que Monsiváis, Ortiz no quiere que esta tradición se pierda, y promueve que la juventud de ascendencia mexicana la festeje y la siga con apego y amor.

Esta celebración, dijo Apperti, no pierde su esencia a pesar de las variantes que tiene cada pueblo o comunidad mexicana para este festejo.

La posada de Casa Guanajuato será este sábado 22 de diciembre, en el 1002 West Brooklyn en Dallas. Empieza a las 6 p.m. con una procesión por varias casas del vecindario, para finalizar en Casa Guanajuato.