Publicado el viernes 14 de deciembre del 2012

Opinión: Diva y mujer que conquistó a su audiencia

Especial La Estrella Digital

Atrabancada, diva e intensa.- Mujer de armas tomar, agresiva, apasionada, intensa.

Así era Jenni Rivera, de esos personajes que pueden ser muy amados, pero a la vez odiados, sin medias tintas, íntegra.

La cantante llegó a ser impopular en algún momento de su carrera. Primero fue aquel incidente con un inmigrante salvadoreño a quien agredió con un micrófono en plena presentación, anécdota a la que después se refiriera en una de sus canciones; años después el ataque a una fanática en México y posterior a ello otro incidente en el que uno de sus hermanos agredió a otro asistente a uno de sus conciertos.

Pero a partir de entonces, la cantante al parecer hizo un alto en el camino y más aún porque después de estos incidentes se enfrentó a un enardecido público en un palenque en México, al parecer en represalia por esos ataques. Desde entonces la cantante cuidó no involucrarse en incidentes de esa naturaleza y comenzó a cuidar más su imagen. Tras su muerte, han salido a la luz detalles que hablan de su personalidad intensa, por un lado agresiva y por el otro dócil, dispuesta a unirse a causas benéficas como aquella serie de conciertos en favor de concientizar a los inmigrantes latinos de evitar la violencia doméstica, verbal y física.

Mi entrevista.- Una entrevista telefónica pude hacerle a la cantante y fue en el inicio del 2006. Jenni presentaba su disco, Parrandera, rebelde y atrevida, que ella calificó en ese entonces como su “mejor trabajo hasta ahora”.

El disco contiene algunos de sus temas más populares como De contrabando, sencillo que sonó con insistencia en las emisoras de radio del país. La cantante adémas realizaba previo a esa entrevista un concierto en Fort Worth en el OK Corral. Este disco, es también el que contiene el tema Cuando muere una dama, que al escucharlo hoy pareciera su mensaje póstumo.

Rivera atendió mi llamada en medio de un trajín de su vida diaria. Manejaba y atendía sus negocios en medio de la conversación y su trato fue cortes y amable. No se alteró, ni me colgó como en una ocasión lo hizo Paulina Rubio o contestó de mala manera como alguna vez lo hizo Alicia Machado con un servidor.

De hecho, en diciembre de ese año en el domicilio postal de un servidor La Diva de la Banda, tuvo un detalle que no se puede olvidar. Una tarjeta navideña firmada por ella fue recibida ese diciembre. Lo más sorprendente, me pareció, fue que la entrevista la tuve con Rivera en enero del 2006 y francamente no esperaba ese detalle.

Su último concierto en Dallas.- Fue en septiembre de este año y desde días antes el boletaje estaba vendido en su totalidad. Organizadores en Farwest aseguraron a este columnista que había personas que a pesar de anunciarse la totalidad del boletaje vendido se presentaron ese día ofreciendo cientos de dólares porque se les permitiera la entrada.

Y es que la cantante supo ganarse al público, independientemente de sus arrebatos, nadie puede negar su indiscutible calidad interpretativa. Igual cantó banda con maestría, que rancheras con mucho sentimiento, que norteñas, corridos y más recientemente baladas en su disco Joyas prestadas. Pocos artistas logran un lleno total todo vendido en los años recientes y Jenni lo lograba en forma sencilla. Lo mismo ocurrió en su último concierto en Monterrey y quedaban pocos boletos para una presentación que tenía en enero en León, México.

Tips finales.- Los paralelismos con la Reina del Tex Mex, Selena y Jenni Rivera no se han hecho esperar. Jóvenes, exitosas y con una brillante carrera por delante, sus vidas se apagaron antes de tiempo… La Ley 87.7 transmitía en vivo en Dallas el programa En contacto directo con Jenni… Hasta la próxima.