Publicado el viernes 30 de noviembre del 2012

Lleva Obama debate sobre "precipicio fiscal" más allá de Washington

Notimex

WASHINGTON — El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, trasladó fuera de los corredores de poder de Washington su batalla para forzar un acuerdo que evite que la amenaza del "precipicio fiscal" se concrete.

Durante su visita a una fábrica de juguetes en la comunidad de Haltfield, Pensilvania, Obama llamó a los estadunidenses a presionar a sus legisladores, a los republicanos en especial, con el propósito de "salir de su zona de confort".

"Todos vamos a tener que salir de nuestra zona de confort. Yo estoy dispuesto a hacerlo", dijo Obama, quien, sin embargo mantuvo su postura en contra de extender los recortes tributarios para quienes ganan más de 250 mil dólares al año.

A cambio ofreció aplicar este recorte sobre los primeros 250 mil dólares en ingresos, medida que dijo beneficiará a los pequeños negocios, responsables de la generación de la mayoría de los nuevos empleos.

Como lo hizo durante la campaña presidencial, el mandatario insistió que su objetivo es reactivar la economía y fortalecer a la clase media a la vez que se reduce el déficit presupuestario "de una manera responsable y balanceada".

"Los dos partidos (el Demócrata y el Republicano) deben estar de acuerdo en que debemos extender el recorte de impuestos para las familias de clase media", insistió.

Obama agregó que por ser este un tema que afecta a todos, "los estadounidenses deben estar involucrados".

En Washington, el líder de los republicanos en el Congreso John Boehner insistió en afirmar que las negociaciones para evitar el llamado "precipicio fiscal" se encuentran "en un punto muerto".

"No hemos ido a ninguna parte", indicó Boehner, tras manifestar sentirse decepcionando del curso de las negociaciones celebradas en días recientes con el secretario del Tesoro, Timothy Geithner.

De no lograrse un acuerdo antes de que concluya 2012, los estadounidenses verían aumentar sus impuestos de manera automática a partir de 2013, dos mil dólares en promedio, y el gobierno sufriría serios recortes presupuestales.

La medida fue acordada por el Congreso en 2010, como mecanismo para forzar un acuerdo definitivo entre republicanos y demócratas luego del fracaso entonces de las negociaciones para autorizar al gobierno un nuevo techo de endeudamiento.

Los republicanos insisten que todo acuerdo deberá incluir recortes en el gasto del gobierno, así como una reforma en las leyes tributarias a fin de reducir el déficit presupuestario, mientras que los demócratas y Obama favorecen elevar los impuestos para quienes más ganan.