Publicado el viernes 30 de noviembre del 2012

Pocas expectativas en torno a la migración ante nuevo gobierno priista en México

Especial La Estrella Digital

Sin una propuesta sólida de campaña que contemple la migración y con tan sólo un poco más del 15 por ciento del total del voto de los mexicanos en el exterior a su favor, el presidente electo Enrique Peña Nieto se prepara para dirigir el rumbo de México en los próximos seis años.

Con una población que alcanza los casi 15.5 millones de mexicanos indocumentados en los Estados Unidos, Peña Nieto en su segundo debate previo a las elecciones, mencionó varias asignaturas dentro de este rubro como una nueva política enfocada a la defensa de los derechos humanos, una reforma al Instituto Nacional de Migración, (INM), y la migración vista como un fenómeno internacional y no como un problema doméstico.

Ahora, en este nuevo periodo analistas políticos, expertos en migración y representantes comunitarios coinciden en que este fenómeno social en el gobierno de Peña Nieto estará sujeto a una mínima expresión, carente de certeza jurídica y con una consistencia en la violación de los derechos humanos.

Gustavo Bujanda Junior, residente metropolitano en The Colony, dijo que la migración en el nuevo gobierno tendrá un papel mínimo.

“No se le ha visto al presidente electo poner mayor atención al tema migratorio y a los migrantes en Estados Unidos. Acá no existen tiendas Soriana, y creo que las Best Buy no se prestarían al regalo de tarjetas en pro de una campaña política”.

Para Ramón Alejandro Montoya, profesor investigador de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, la migración en primer lugar debe ser reconocida como un aspecto que trasciende lo económico.

El investigador dijo que la migración “es parte de la vida cotidiana de infinidad de comunidades, atraviesa muchos aspectos de la economía y la cultura, es una tradición con profundas raíces históricas en la frontera y en las provincias de México”.

Aún cuando en el país se sienten las bases de un desarrollo económico, dijo Montoya, los mexicanos seguirán marchando al Norte en función de la redes de parentesco y de ocupación de regiones en el Norte de la frontera”.

Dijo además que en México para nadie es un secreto que la participación de los migrantes, con sus remesas, han detonado el desarrollo regional.

“El programa 3 x 1 es un buen ejemplo, pero habría que preguntarse qué pasaría si las asociaciones de oriundos no contribuyen con su dólar en esta fórmula; se podría recopilar las otras partes de la ecuación o bien ya es necesario impulsar un 3 SIN 1”.

Elvira Arellano, defensora de los Derechos Humanos y de los Migrantes, señaló que en este próximo sexenio ella sólo espera más represión contra los defensores sociales, en tanto que César Valenciano Vázquez, presidente de Casa Durango Dallas, dijo guardar la esperanza de que quienes lleguen a estar al frente de los organismos involucrados con los connacionales en EU conozcan a fondo las necesidades de los migrantes para poder saber cómo actuar y encontrar soluciones afines.

“Hasta el momento hemos trabajado bien con algunos programas federales, pero requerimos que quienes estén al frente realmente muestren un interés en ello”, explicó Valenciano Vázquez.

Bujanda dijo también que en los siguientes 6 años en México, “es muy posible que, dada la conformación del nuevo Congreso, exista la posibilidad de crear las coaliciones necesarias para lograr algunas de las reformas estructurales necesarias que tanto hacen falta, como la laboral y energética. Sin embargo, el tema de una reforma educativa quedará pendiente, así como una reforma íntegra y de apertura al sector de telecomunicaciones”. Consideró que “lo que probablemente ocurrirá será una baja en la cantidad de narco crímenes en las calles, pero no por ello se debe pensar que el poder de los cárteles será limitado. Pasarán de nuevo a estar ‘bajo la mesa’, pero ejerciendo un poder real sobre los procesos políticos de México y corrompiendo aún más el sistema de justicia del país”.