Publicado el martes 06 de noviembre del 2012

Sorprende a observadores sistema de EU

Agencia Reforma

WASHINGTON — Unas 150 personas se encuentran en la casilla electoral de la escuela primaria H.D. Cooke, de Adams Morgan, en la capital estadounidense.

En el mismo sitio hay un grupo de 15 observadores electorales de México, Argentina y Angola, que entran a la escuela primaria, en plena hora del recreo.

En Estados Unidos, el martes de la elección presidencial no se declara día feriado, por lo que incluso los lugares donde se instalan las casillas llevan a cabo sus actividades de manera normal.

Los observadores aprecian cómo el escáner de la casilla que cuenta el voto parece no estar funcionando, aunque nadie entra en pánico, pues seguramente funcionará más tarde. También ven cómo un funcionario de casilla abre una urna para localizar el voto de una persona que olvidó meter su papeleta en un sobre, localiza la papeleta y vuelve a introducirla.

Observan que aunque hay gente cuyos nombres no están en la lista de electores, aun así pueden emitir su sufragio.

Aunque los electores tienen la opción de votar vía electrónica, la mayoría prefiere votar de manera tradicional, marcando la papeleta.

Para la delegación mexicana, si ésta fuera una elección en México, la casilla se habría cerrado por irregularidades. Pero la gente en el Distrito de Columbia y en Estados Unidos confía en el sistema electoral, que administra cada estado.

En este grupo de observadores viene la consejera del Instituto Federal Electoral, María Marván, quien advierte que una casilla electoral como la de la primaria H.D. Cooke sería una verdadera revolución.

"El problema es social y no político. En México no hay castigo social para mentir y robar, y el costo social es altísimo", asegura.

En el condado de Montgomery, en Maryland, la casilla instalada en el centro comunitario de Friendship Heights Village luce abarrotada.

Los electores, muchos de ellos adultos mayores que se apoyan en bastones, andaderas y sillas de ruedas tienen que esperar más de 30 minutos para llegar a la boleta electrónica. A diferencia de la primaria H.D. Cooke, en este centro comunitario no hay boletas de papel.

Afuera de la casilla están Elaine Lavin y Ilo-Mai Harding, dos señoras de más de 65 años que se quejan del frío, pero admiten que la temperatura no será ningún impedimento para votar.

Dicen que decidieron no votar anticipadamente porque el proceso era complejo y los centros de votación se encontraban lejos de sus casas.

"Ahora pienso que quizás tendría que haber votado antes", lamenta Ilo-Mai.

Maryland y Washington son considerados territorios azules, es decir, afines al Partido Demócrata.

’Lo importante es la inmigración’

Entre las 150 personas que se encuentran en la casilla electoral de la primaria H.D. Cooke se encontraba la salvadoreña Daisy Márquez, de 40 años.

Sobre su suéter azul, Daisy, quien lleva 19 años viviendo en Estados Unidos y es ciudadana desde 2001, porta con orgullo una estampa con la leyenda "He votado hoy".

"Para mí es mucho muy importante esta elección, sobre todo por la inmigración. La economía me interesa más o menos, pero más la inmigración, ya no queremos ver más familias separadas", afirmó Daisy, mientras esperaba que su hija de 19 años, emocionada porque es la primera vez que vota por Presidente, emitiera su sufragio.

"Nosotros los ciudadanos tenemos que luchar por los latinos que todavía no tienen papeles".