Publicado el lunes 05 de noviembre del 2012

‘México necesita a Estados Unidos’

Agencia Reforma

Sea cual sea el escenario en Estados Unidos tras las elecciones de mañana martes, la colaboración entre ambos países en materia de seguridad y combate al narcotráfico continuará más o menos en los términos que se dio en este sexenio, el de mayor colaboración de toda la historia en esta materia, asegura Raúl Benítez Manaut, investigador del Centro de Estudios sobre América del Norte de la UNAM.

El especialista en seguridad sostiene que tanto Barack Obama como Mitt Romney estarán dispuestos a continuar con la cooperación con México para el combate al narcotráfico, cuya apuesta insignia en este sexenio fue la Iniciativa Mérida, aunque quizás se enfoquen en objetivos distintos.

Si gana Obama, vaticina el investigador, habrá un mayor interés en promover las reformas del sistema de justicia mexicano; si resulta vencedor Romney, la cooperación será primordialmente en capacitación policiaca y armamento.

A su parecer, a México le convendría más la reelección de Obama, pues con ello se abre una oportunidad: que el control de compra y venta de armas en Estados Unidos sea más efectivo.

Esta demanda, introducida por el presidente Calderón por primera vez a la relación bilateral, podría continuar con más fuerza en el siguiente sexenio, confía el investigador.

"Obama va a focalizar su gobierno, si gana, en cuestiones de política interna que van a afectar a México. Quizá se enfoque en tres cosas: el DREAM Act, que haya un Medicaid (programa de seguros de salud) federal que beneficie incluso a mexicanos, y que empiece a meterle el diente con regulaciones a las tiendas que venden armas y logre clausurar las ferias de armas en Texas.

"Las ferias de armas están prohibidas en California y Nuevo México, pero no en Texas ni en Arizona. En Arizona son pocas; en realidad en Texas está el problema. Tras la elección puede ser más audaz en este tema, no tenerle miedo a la Asociación Nacional del Rifle", considera el académico.

El también presidente del Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia prevé que Estados Unidos siga implementando medidas para salvaguardar su frontera con México, aunque el temor del contagio de violencia de ciudades mexicanas fronterizas a las estadounidenses, como El Paso, Laredo y San Diego, es cada vez menos previsto por autoridades estadounidenses, pues tras seis años de guerra contra el narcotráfico en territorio mexicano esta violencia todavía no se expande allende el Río Bravo.

De cara al cambio de gobierno en México, el académico espera que Enrique Peña Nieto continúe con la relación tan estrecha en materia de seguridad. Sin embargo, ve un riesgo: que gane en el equipo del presidente electo la visión nacionalista de la relación bilateral, y que se bloquee la colaboración, que no se veía desde el sexenio de Ernesto Zedillo, cuando el Grupo de Contacto de Alto Nivel entre ambos países generó un estudio diagnóstico de combate a las drogas.

"Si quieren cambiarle el nombre a la Iniciativa Mérida que se lo cambien, pero ojalá que la colaboración siga profesionalizándose... Todavía no se ve cercano el fin de la violencia", explica.

El presidente Felipe Calderón convirtió la colaboración entre México y Estados Unidos en materia de seguridad en el epicentro de la relación bilateral, dice el investigador, y eso fue inédito, pues por primera vez en la historia el gobierno mexicano aceptó que no puede enfrentar solo a los grupos criminales, y solicitó abiertamente ayuda a los estadounidenses, lo que causó escozor en el sector nacionalista de la clase política mexicana.

"Los sectores nacionalistas que hay en los tres partidos políticos, pero principalmente en el PRI y en el PRD, lo entienden como una claudicación del Estado mexicano a sus capacidades, y ven mal que se requiera a Estados Unidos en el esfuerzo... La polémica continuará, y se acentuará, con la llegada del PRI a Los Pinos. Habrá que ver qué pasa", sostiene el experto en seguridad.

El balance

Hoy, cuando el presidente Calderón está a punto de irse y los norteamericanos se aprestan a elegir presidente, el giro en la relación bilateral es claro: la reforma migratoria salió casi por completo de las prioridades del gobierno mexicano para dar paso a la búsqueda de la cooperación en materia de seguridad y el combate a las organizaciones criminales.

Tras cinco años de implementación, la Iniciativa Mérida, firmada por Calderón y el presidente George W. Bush en marzo de 2007 y lanzada formalmente siete meses después, ha significado para México la llegada de equipo y capacitación estadounidense con un valor de mil 903.1 millones de pesos entre 2008 y 2012.

Benítez Manaut considera que gracias a la Iniciativa Mérida el presidente Calderón pudo implementar su estrategia de combate a las organizaciones criminales. Sin el apoyo estadounidense, dice, la estrategia difícilmente hubiera tenido mejores resultados.

"Sin la inteligencia estadounidense el gobierno federal no hubiera podido detener a los capos que detuvo. Calderón necesitó a Estados Unidos... La colaboración en inteligencia ha mejorado mucho. La captura de capos de muy alto nivel en un número tan masivo no hubiera sido posible. El programa de testigos protegidos, que inició este sexenio como una imitación del modelo de justicia estadounidense, también ha funcionado, así como la reducción de penas para los colaboradores. El problema de ese programa es por la corrupción del lado mexicano y las deficiencias del sistema de justicia, no por el modelo.

"Todas las grandes capturas de capos del narcotráfico se logran con la ayuda de la inteligencia de Estados Unidos. Eso se reconoce de forma abierta. También fue un acierto arrancar el programa de reforma a la justicia. Estados Unidos tiene muchas energías puestas en ese programa", considera el experto en seguridad.

El gobierno federal presume que se han detenido a 25 de los 37 capos más peligrosos del país.

El cambio de giro en la relación bilateral es tan claro que, por primera vez en la historia, México desplazó a Colombia como el principal receptor de asistencia militar de Estados Unidos durante dos años, 2008 y 2010, según Just the Facts.

De acuerdo con las estimaciones de este proyecto académico, en 2008 México recibió 437 millones de dólares, mientras que Colombia 402.1 millones. En 2010, la diferencia entre ambos países fue mayor: México recibió 507.7 millones, mientras que Colombia 434.1 millones.

Para el periodo 2008-2012, en total, Colombia recuperó el primer lugar en recepción de ayuda estadounidense. Los colombianos recibieron mil 887.6 millones de dólares en apoyo militar para el combate al narcotráfico; los mexicanos, mil 627.6 millones, de acuerdo con las estimaciones de Just the Facts.

El académico considera que en este sexenio ambos países supieron sortear bien las crisis en su relación. La salida de Carlos Pascual como embajador estadounidense, en marzo de 2011; la operación Rápido y Furioso, que causó muchos reclamos del lado mexicano, y el ataque a dos agentes estadounidenses en Huitzilac, Morelos, en agosto pasado, fueron los momentos más álgidos, pero no llevaron a crisis mayores.

La confianza entre ambos gobiernos también mejoró, asegura, pues Estados Unidos tiene muy claro que hay equipos en los que puede confiar dentro del gobierno mexicano, como la Marina, el Ejército -aunque menos- y los equipos de élite de las demás dependencias de seguridad y justicia, y el Ejército mexicano logró también establecer lazos de confianza con sus pares norteamericanos, algo que no había sucedido.

"El principal reto que tiene México ante la sociedad mexicana y ante Estados Unidos es demostrar que la cooperación que ha recibido va a mejorar los índices de seguridad del país... Eso no ha sucedido, porque la ayuda representa apenas el 1 por ciento del presupuesto asignado a combatir al crimen organizado", concluye el investigador.