México
Publicado el jueves 09 de agosto del 2012
Buscan mejorar estadía de migrantes en albergue de Huehuetoca
Notimex
HUEHUETOCA, MÉXICO En unos meses, las dos carpas que actualmente se tienen habilitadas como albergue provisional para migrantes en este municipio, se convertirán en una casa bien edificada, que pueda garantizar la seguridad y respeto a los derechos humanos de los indocumentados.
La diócesis de Cuautitlán es la responsable de la administración del actual albergue temporal y de la casa del migrante San Juan Diego, que se construye en el predio de una hectárea ubicado en el kilómetro 50.7 de las vías del ferrocarril de la ruta México-Laredo, en una zona alejada de la mancha urbana y a un costado de donde pasa el tren.
Todos los días llegan a esta zona decenas de indocumentados, bajan del tren en busca de un espacio para descansar. En Huehuetoca, por el momento la atención que se les brinda es en carpas, por lo que en forma particular un inmueble ha sido habilitado para otorgar algunos servicios a los migrantes.
En otro sitio cercano, hay otro albergue. Pagamos 50 pesos para tener derecho a comer, tomar agua, asearnos, lavar la ropa y descansar en colchonetas en un cuarto de esta casa, y aunque no es un hotel, sí esta mejor que las carpas, explican los migrantes que pagan para descansar bajo un techo de cemento.
De acuerdo con el ayuntamiento, esta casa es particular, no tiene ninguna relación con la diócesis, y además no cuenta con los permisos para funcionar como albergue ni cumple con las condiciones mínimas para garantizar un servicio seguro que cobran a los migrantes, por lo que será clausurado.
En su travesía, los indocumentados enfrentan diversas circunstancias y cuando llegan al albergue, además del apoyo en comida, ropa, aseo, esperan y necesitan recibir atención médica, llegan con ampollas, picaduras, cortadas y fracturas.
En la zona además de un operativo de seguridad de 24 horas con dos unidades de la Secretaria de Seguridad Ciudadana y rondines con policías, se tiene un programa de salud.
Se brinda atención médica, no sólo a quienes presentan lesiones físicas o enfermedades como infecciones, hipertensión o diabetes, sino que además atienden a los bebes y niños que algunos de los centroamericanos llevan en este viaje, a pesar de los riesgos y su futuro incierto.
Lamentablemente, algunos no logran superar las dificultades, y a lo largo de las vías del tren desde la zona de Tultitlán, donde antes se encontraba el albergue, hasta Huehuetoca, hay varias cruces que señalan los puntos donde migrantes han muerto al ser arrollados por la máquina del ferrocarril en su intento de subir o bajar.
De acuerdo con los gobiernos del estado y municipio, así como la diócesis, podría ser en seis meses cuando opere la nueva casa del migrante, que funcionará con un sistema de registro computarizado, con un control de acceso y salida, con lo que se busca evitar que los indocumentados generen problemas o temor entre la ciudadanía.