Publicado el viernes 13 de julio del 2012

San Luis Potosí es paso obligado de migrantes

Los refugios y albergues son un ‘oasis’ en su camino hacia el Norte

Especial La Estrella Digital

SAN LUIS POTOSÍ, MÉXICO — Por su ubicación geográfica, San Luis Potosí (SLP), al centro de México, es un estado de paso obligado en muchos de los casos por migrantes mexicanos y centroamericanos para llegar a Texas e Illinois y, a la vez, se ha convertido punto de devolución de los deportados de EU.

De acuerdo a la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), se estima que cada año alrededor de 400,000 migrantes irregulares centroamericanos atraviesan México como parte de sus viajes con destino a Estados Unidos.

Parte de este flujo migratorio viaja a través de SLP en busca de comida y refugio.

En SLP organizaciones sin fines de lucro acogen diariamente a connacionales deportados y a centroamericanos que en sentido inverso viajan hacia la frontera Norte de México.

El sacerdote Rubén Pérez Ortiz, director del Centro de Estudios de Promoción Social, y responsable del albergue Casa de la Caridad —que atiende a 80 migrantes y pronto tendra cupo para 150— ubicado en el Barrio Tlaxcala de esta ciudad, expresó que la existencia del refugio es vital para el estado, sin embargo reconoció que a pesar de que existe buena voluntad de la sociedad por apoyar la causa de atención a migrantes, hay también un rechazo de algunos sectores hacia este fenómeno social que quisieran no verlo en su barrio.

Pero Pérez Ortiz ha logrado planificarlo y establecerlo, “se pueden tener las mejores intenciones de ayudar, pero si no existen estrategias de nada va a servir”, dice.

Por su parte Jacqueline Villaseñor Noyola, directora del Instituto de Atención al Migrante en SLP, señala que las deportaciones de connacionales y centroamericanos capturan la atención de ese instituto que además se ve rebasado en el rubro presupuestal.

“Cada semana recibimos de Nuevo Laredo un camión con connacionales y centroamericanos deportados que nos son enviados sin tener un criterio fijo de quiénes son los que nos están mandando, simplemente porque ellos no quieren tanta gente y, perdonando la expresión, los ‘avientan’ hacia el sur”.

Dijo además que la intención del gobierno estatal es la de llegar a tener acuerdos más formales con Tamaulipas y otros estados para que se hagan cargo de sus personas de origen. En cuanto a los centroamericanos, éstos son canalizados para su posterior regreso a sus lugares de origen a través del Instituto Nacional de Migración, (INM).

Villaseñor Noyola dijo que el instituto se sostiene con un presupuesto anual de 3 millones de pesos, un millón es estatal y dos aportación federal, lo cual resulta insuficiente para las necesidades que se demandan.

“Estamos buscando la manera de aplicar políticas transversales entre las diversas dependencias de los 3 niveles de gobierno, así como también un mayor acercamiento con los 64 clubes de potosinos dispersos en EU”.

En tanto que Jorge Yzar Domínguez, delegado regional del Instituto Nacional de Migración en San Luis Potosí, señaló que SLP cobra importancia porque es la vía directa para llegar a Texas y Chicago.

Contra lo que se cree, Domínguez dijo que las políticas antiinmigrantes de Estados Unidos no han frenando el flujo migratorio, en especial de los centroamericanos, “al contario está aumentado a pesar de las barreras que existen”.

Dijo que a pesar de las carencias de personal en esa delegación el número de aseguramientos en abril de este año es mayor al de Chiapas, Oaxaca y Veracruz.

En el 2010 se aseguraron 1,167 extranjeros, en el 2011, 2,718 y hasta mayo del 2012 está por encima de 1,000 centroamericanos detenidos.

Pero por supuesto se estima que son muchos más los que transitan hacia el Norte.

Javier Panameño Rivera, un chofer de taxi originario de La Lima Cortés, Honduras, cruzó la frontera del sur mexicano y llegó hasta Ciudad Ixtepec, Oaxaca, en “La Bestia”, el tren de carga que es el vehículo de pasaje de miles de centroamericanos hacia los Estados Unidos.

Panameño Rivera dijo que el descarrilamiento del tren lo obligó a viajar el resto de la ruta hasta SLP en autobús, donde buscó la Casa de la Caridad, de la que le hablaron otros migrantes.

“Este lugar ha sido un oasis para mí, han sido muchos los riesgos que he vivido en el trayecto, pero gracias a esta casa me repondré y continuaré mi camino. Dios quiera y todo salga bien”, dijo Panameño Rivera.