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Publicado el viernes 29 de junio del 2012
Cinta expone el deseo humano de poder conectar con el pasado
Especial La Estrella Digital
El cineasta Alex Kurtzman, coguionista de películas como Transformers y Star Trek, deja por un momento las cintas de súper acción y presupuesto multimillonario (ya tiene planeada la secuela de Star Trek para el año que entra), para hacer sus pininos como director en un dramón de proporciones inusitadas que se mantiene a flote sin caer en la cursilería, aunque al final logré sacar un par de lagrimitas.
De la mano de su inseparable compañero de aventuras el coguionista y productor de la cinta Roberto Orci, Kurtzman penetra en el mundo de una familia normal y gente común y corriente en la historia inspirada en hechos reales que lleva por título People Like Us.
La cinta se centra en Sam (Chris Pine quien trabajó con Orci y Kurtzman en Star Trek) un joven y dinámico vendedor que tiene que volar de Nueva York en donde vive cómodamente con su novia Hannah (Olivia Wilde) a Los Ángeles, cuando se entera (prácticamente sin inmutarse) que se padre, un famoso productor musical, ha muerto.
Sam no logra llegar al funeral y desde que llega a la casa se nota que la relación con su madre (Michelle Pfeiffer) tampoco es de lo mejor. Las cosas se complican cuando el abogado y mejor amigo de su padre, lo cita a un almuerzo para hablar del testamento.
Ahí le entrega la bolsita de las navajas de afeitar de su padre, en ella hay $150,000 en efectivo y unas líneas en donde su papá (con quien llevaba una terrible relación) le pide que le entregue el dinero a un niño de nombre Josh (Michael Hall DAddario) y a su madre (Elizabeth Banks).
A pesar de la rabia y la decepción, la curiosidad invade a Sam y busca a la mujer para descubrir que es una alcohólica de 30 años que además es su media hermana. Será entonces que el joven se embarque en un viaje de sanación personal que logrará atrapar la atención del auditorio de manera excepcional.
La música del ganador del Óscar A.R. Rahman acompaña deliciosamente la trama en donde Sam tendrá primero que hacer las paces consigo mismo para después tratar de comprender la tragedia de su media hermana y luego las decisiones de su padre.
Con escenas conmovedoras y actuaciones consistentes, aunque con algunos diálogos bastante largos y medio telenoveleros, Kurtzman sale avante con esta cinta que además produce, y lo hace de manera ligerita y bastante fresca. Ni las escenas más intensas pierden ese sentido de travesura que el director parece imprimirle a toda la historia.
Bien por Elizabeth Banks a quien recientemente vimos en la súper exitosa historia de The Hunger Games, cambiando de rol radicalmente después de la aventura futurística y demostrando que puede equilibrar de manera creíble, el mega drama con las comedias.
Y de Pine ni qué decir, la cinta prácticamente recae sobre sus hombros y el joven actor a quien mejor se le conoce por su representación del Capitán Kirk en Star Trek no se intimida ni ante la presencia de Pfeiffer, ni ante el carisma de Banks.
El pequeño Michael Hall DAddario logra acoplarse al elenco proporcionando el toque de desfachatez y frescura que hace a la cinta tan interesante y equilibrada.
Un drama balanceado sobre la familia, el amor filial y principalmente la necesidad del ser humano de conectarse con su origen y su entorno. Excelente opción si busca escaparse de los blockbusters y las comedias veraniegas.
También se estrenan:
Madeas Witness Protection, Magic Mike, Ted
People Like Us
Director: Alex Kurtzman
Actúan: Chris Pine, Olivia Wilde, Elizabeth Banks, Michelle Pfeiffer, Mark Duplass, Jon Favreau, entre otros
Clasificación: PG 13
115 min.
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