Locales
Publicado el viernes 22 de junio del 2012
Costura con visión hispana
Jóvenes emprendedores dan vida a una amplia variedad de vestidos
Especial La Estrella Digital
A este negocio la crisis no lo ha afectado.
En seis años han abierto cuatro tiendas y vienen en camino dos más, reciben en promedio mensualmente 250 órdenes de vestidos y ajuares para quinceañeras y su mercado es 100 por ciento hispano.
Los dueños de L.A. Glitter, una tienda de vestidos de quinceañera y vestidos de fiesta para ocasiones especiales, tienen su propia teoría del porque la crisis no los ha impactado negativamente.
Creemos que es ese espíritu de unión que tienen los hispanos ante las tradiciones, y la quinceañera es una gran tradición, así que se unen los tíos, los compadres, las hermanas y apoyan a la familia de la quinceañera, explica José Alfredo Cerda, originario de San Luis Potosí.
Para Cerda y su socio Luis Manuel Barrera, estar en este negocio fue algo natural, la familia del primero tiene una tienda de vestidos de fiesta en su natal San Luis Potosí, y a Barrera siempre le ha gustado diseñar, así que unieron sus talentos y crearon L.A. Glitter.
Cerda, quien es ingeniero en sistemas y diseño venía a Dallas con frecuencia a visitar a sus familiares, pero en el 2002 decidió emigrar de manera definitiva.
Luis y yo ya éramos amigos y al principio queríamos abrir la tienda en México, pero nos dimos cuenta que aquí la tradición estaba creciendo, además por lo que ocurrió en el 9/11 mucha gente ya no iba a México a celebrar los XV años, se quedaban aquí, comenta.
Juntando sus ahorros reunieron cerca de 10,000 dólares y abrieron una tienda en la calle Harry Hines, ahí instalaron un pequeño taller en donde daban vida a los vestidos que diseñaban y así empezaron un negocio que ahora tiene una sucursal en Fort Worth, otra en la calle Jefferson de Oak Cliff y otra tienda en Houston.
Y nos está yendo tan bien en esa ciudad que ya planeamos abrir otra en esa ciudad y hay planes de abrir una tienda más en Los Ángeles, explica Cerda.
L.A. Glitter da empleo a 32 personas entre costureras y vendedoras, pero los diseños de los vestidos, los ornamentos y el ajuar es diseño de los dos socios, quienes se encargan además de comprar las telas y seleccionar los colores.
Casi todas las telas son de importación, de México, Corea y Francia, y nos tardamos más o menos entre dos o tres semanas en confeccionar un vestido desde que lo planeamos en el papel hasta verlo ya fabricado, explica Cerda.
Una de las clientas comentó sobre la variedad de vestidos en la tienda.
La verdad es una tienda diferente, los precios son iguales a los de otros lugares, pero la diferencia es que no son vestidos de catálogo. Aquí escoges de lo que ves y si no tienen el diseño que quieres, te lo hacen y puedes cambiar el color, comenta Alejandra López, una de las clientas.
Creemos que lo nuevo es que en la mayoría de las tiendas de quinceañera tienes que ordenar el vestido con tres meses de anticipación mínimo, pero aquí no necesitamos tanto tiempo. Los podemos hacer en una semana si es necesario, pero preferimos que nos den mínimo un mes, dada la alta cantidad de quinceañeras que tenemos. De hecho ya hay pedidos para el 2013 y 2014, relata Cerda.
Los vestidos más baratos pueden costar 250 dólares, pero los hay de hasta 6,000 dólares.
Todo depende de lo que el cliente quiera, pero nos adaptamos a todos los presupuestos y gustos, dice Cerda.
Lo que está de moda o el vestido que más piden es el típico, el de mariachi, un vestido con aplicaciones y botonería plateada con motivos charros, como caballos, espuelas o botas.
Cerda afirma que además del traje típico, las quinceañeras actualmente quieren todo muy personalizado, le quieren dar su toque, son como más auténticas. Hemos tenido pedidos de vestidos hasta con diseño de la bandera americana.
Para los socios, el éxito de L.A. Glitter se debe en mucho a la calidad y la originalidad de los diseños, además del servicio que ofrecen con los ajuares de la quinceañera que incluyen las copas, la biblia, los álbumes, ramo, tocado, cojines, rosario y la pala y cuchillo.
Para mantenerse al día, los dueños de L.A. Glitter van a los shows de quinceañeras en diferentes ciudades y afirman que otra de las tendencias de hoy es la miniquinceañera o fiesta de presentación la cual se hace a las niñas a los tres años de edad.
Es como una miniquinceañera, llevan lo mismo, el vestido, el tocado, todo y aquí también hacemos esos vestidos, dice Cerda.
Cerda y Barrera trabajan más de 12 horas al día, pero aseguran que el trabajo y cuidar personalmente el negocio es lo que ha hecho de L.A. Glitter un negocio exitoso. Nos interesa hacer crecer L.A. Glitter, pero más que eso nos interesa la calidad y el servicio que le damos a los hispanos.