Vacaciones
Publicado el jueves 12 de abril del 2012
Aerolíneas: Sólo respirar es gratis
Agencia Reforma
MÉXICO, DF Ya estamos acostumbrados a que nos cobren los audífonos, los refrigerios y en algunos casos, las bebidas.
Nos hemos olvidado de aquellos vuelos en los que, sin tener que costear un boleto de primera clase, se servía plato fuerte y postre, nos daban una mantita y nos consentían con una taza de café humeante.
Ahora, viajamos ligeros no por filosofía, sino por necesidad, nos parece normal pagar cargos por la segunda maleta o por la primera y hasta nos sorprendemos cuando nos dan una bolsa de cacahuates de cortesía.
En la lucha por sobrevivir a la crisis económica y a los precios del combustible, cada vez son más las cuotas extras que nos cobran las aerolíneas y parece que la tendencia de cobrar por todo va en aumento.
Cobrar o no cobrar
La fiebre de las aerolíneas de cobrar por todo estalló con fuerza a finales de 2008, cuando Continental Airlines anunció el costo de 15 dólares por documentar el primer equipaje a los pasajeros de clase económica en vuelos dentro de Estados Unidos y entre Norteamérica y Puerto Rico, Islas Vírgenes de Estados Unidos y Canadá.
Esta medida se sumó a otras cuotas fuera de lo común que ya se aplicaban, como por ejemplo, tener que pagar por disfrutar de la comodidad que regala una almohadita durante el viaje.
American Airlines también inició en 2008 el cobro de 25 dólares por registrar una segunda maleta y en 2009 se fueron uniendo a esta nueva regla Delta Air Lines, Northwest Airlines y United Airlines.
El 1 de agosto de 2008, US Airways decidió cobrar dos dólares por cada refresco, jugo, café y agua mineral para los pasajeros de clase turista, pero un año después, al darse cuenta que sus competidores eran más amables dando bebidas gratuitas, decidieron retirar la cuota.
En sus marcas, listos...
Muchas aerolíneas cobran un cargo extra por la asignación anticipada de asiento, lo que convierte a los abordajes en una verdadera batalla campal.
Por ejemplo, Viva Aerobús cobra por entrar primero al avión (aunque sea dentro de la misma clase) y desde que se emite el boleto se asigna el grupo de abordaje. Así, quienes pagan un poco más entran primero al avión y tienen la oportunidad de elegir su sitio y a aquellos a los que el boleto les salió unos pesos más barato abordan al final y suelen encontrar lugar sólo en el asiento de en medio, por supuesto en las últimas filas.
La constante demanda de los pasajeros por obtener asientos en la fila de emergencia, para tener un poquito más de espacio para estirar las piernas, le dio la idea a ciertas aerolíneas, como Volaris, TAM y United, de cobrar esos centímetros extra, y crear una nueva clase dentro de la clase económica, explica Fernando Fisicaro, director comercial de la agencia de viajes iUmira Travel.
Ahora podemos ver varios tipos de clase turista o económica que difieren de las convencionales por el sutil hecho de brindar espacio extra y, claro, por cobrar un poco de más.
¿Quién necesita un asiento?
En 2009, la línea aérea china de bajo costo, Spring Airlines, lanzó la propuesta de llevar en sus vuelos a algunos pasajeros de pie, a quienes, obviamente, se les cobraría una tarifa menor que a aquellos que gozaran del privilegio de ir sentados.
A Ryanair le pareció una idea brillante y se unió al planteamiento de trasladar pasajeros parados en vuelos que no rebasen la hora y media de duración. El portavoz de la aerolínea irlandesa de bajo costo, Stephen McNamara, dijo en un comunicado que los pasajeros encontrarían muy conveniente el precio y que por supuesto irían libres de cualquier peligro, gracias a un cinturón de seguridad especial. También anunció que estarían en discusiones con Boeing para adaptar los aviones.
Aquellos planes a futuro aún no obtienen respuesta por las autoridades encargadas de regular la aviación civil.
A sumir la pancita
Desde hace tres años, varias aerolíneas estadounidenses, como United Airlines, cuentan con la regulación de que los pasajeros con sobrepeso deben comprar dos boletos si es que rebasan los límites de su asiento.
En las aerolíneas se define como obesos a quienes, por su peso, les es imposible abrocharse el cinturón aun con extensión, bajar el apoyabrazos o a aquellos que invaden, aunque sea un poco, los asientos contiguos.
La política explica que, en caso de que haya espacio disponible en el avión, se reubicará a la persona con sobrepeso sin cobrarle dos tarifas, para que pueda ocupar ambos asientos; pero, si el vuelo está lleno, tendrá que comprar otro pasaje, ya que la aerolínea no está obligada a proporcionar lugares adicionales ni ascensos de categoría en forma gratuita.
Según Robin Urbanski, portavoz de United, se llegó a esta decisión debido a que en 2008 recibieron 700 quejas de pasajeros que tuvieron que compartir asiento con alguna persona obesa.
De broma en broma
Con numerosos pasajeros acostumbrados a que les cobren absolutamente todo y con la justificación de que siempre se está en búsqueda de nuevos cobros para mantener los precios del boleto bajos, Michael OLeary, director ejecutivo de Ryanair, no dudó hace unos años en decir en entrevista con la BBC que en la aerolínea estaban cuestionándose la posibilidad de cobrar una libra a todos los pasajeros que necesitaran usar el baño durante algún vuelo. Incluso detalló que el cobro se realizaría on máquinas de monedas dispuestas a un lado de la puerta del baño.
Stephen McNamara, portavoz de la línea aérea de bajo costo, paró la polémica diciendo que todo se trataba de una broma, pero que reconocía que la medida había sido discutida en algún momento, pero que no había planes de implementarla... ¿Hasta nuevo aviso?