Enfoque
Publicado el jueves 15 de marzo del 2012
Exponen un siglo de promesas
Agencia Reforma
MÉXICO, DF Una casona construida en 1906 alberga todas las promesas que durante un siglo han hecho los candidatos a la Presidencia de México.
Es la sede del Museo del Objeto del Objeto (MODO) que con la muestra De Porfirio Díaz a Vicente Fox. Propaganda electoral en México en el siglo XX expone cómo los presidenciables han perseguido los votos ciudadanos durante 21 campañas.
De todo se han valido: sonrisas, lemas, regalos, infinidad de objetos de los cuales el MODO expone 2,000 piezas.
Lo hizo Porfirio Díaz en 1904 con una navaja que en el mango metálico aún conserva grabado el rostro del oaxaqueño, cuando compitió con Nicolás Zúñiga y Miranda y obtuvo todos los votos a su favor; y lo hizo también Vicente Fox en el 2000 con una hebilla de cinturón que por forma lleva las tres letras de su apellido, en la elección que terminó con la hegemonía priista.
Los objetos pertenecen en su mayoría a las 15,000 piezas que reunió el coleccionista Alejandro Cortina durante cuatro décadas y que el MODO adquirió en meses recientes para exhibirlas al público a partir del jueves pasado.
En vitrinas ordenadas de forma cronológica, la sala principal del museo exhibe objetos exclusivos de las campañas de quienes sí se convirtieron en presidentes. Ahí reposa la botella azulada de tequila "Fox 2000", elaborada especialmente para la toma de posesión del guanajuatense. También el refresco con el rostro estampado de Ernesto Zedillo con el que quedó inmortalizada una anécdota de su campaña (el momento en que pide que le sirvan su bebida en un vaso de plástico, para que pareciera sidral y no cerveza), y los sobres de semillas de flores que el equipo de Miguel de la Madrid obsequiaba a las madres de México.
No por carecer de un rival en las elecciones de 1976 José López Portillo escatimó en objetos propagandísticos. El disco de vinilo con su imagen impresa y canciones grabadas de Enrique Guzmán y Celia Cruz lo constata.
La exposición evidencia la propaganda de vencedores y vencidos. Si los visitantes levantan la vista al ingresar al museo, verán que tres candidatos que no ganaron en el 2000 les sonríen: Porfirio Muñoz Ledo antes de declinar a favor de Vicente Fox; Manuel Camacho Solís postulado por el efímero Partido del Centro Democrático y Cuauhtémoc Cárdenas en su tercer intento de llegar a Los Pinos.
En coincidencia con la campaña 2012, el MODO exhibirá hasta finales de julio carteles, gorras, mandiles, camisetas, ceniceros, plumas, cajetillas de cigarros, relojes, maracas artesanales, tinteros, aretes, cervezas, billetes de financiamiento, calendarios, banderines, entre otros objetos en los que el común denominador evidente es la efigie del candidato en cuestión.
La muestra tiene también una colección de botones o "pins" con los rostros de todos los candidatos a ser Presidente en el siglo XX.
De acuerdo con Juan Manuel Aurrecoechea, curador del MODO, la exposición refleja simultáneamente el desarrollo en México de la política electoral, la propaganda, la comunicación y el diseño en sí mismo.
"Es una historia que no profundiza en las plataformas políticas ni propuestas, no juzga las campañas sino que quiere que se expresen a través de sus objetos", afirma.
Y las compara con una caja de chocolates de hace 50 años: "si en aquel momento los rechazamos, hoy nos sirven como cápsula del tiempo, los vemos con cariño, con nostalgia".
Como el juego de lotería en el que al lado de "la bandera", "el valiente" o "el barril", se halla "el partido", en tiempos hegemónicos del PRI.
O los lemas "Por un México sin mentiras", de Diego Fernández de Cevallos; "Que hable México", de Carlos Salinas de Gortari o "No votes por un político, vota por un ecologista", difundido en su campaña de 1994 por Jorge González Torres, fundador del Partido Verde.
José Antonio Aguilar, investigador del CIDE que asesoró al MODO en la construcción del discurso de la curaduría, afirma que la gran mayoría de las elecciones del siglo XX no sirvieron para elegir quién gobernaría el país, ya que muchas de ellas se quedaron en la simulación y otras fueron ensombrecidas por fraudes en los comicios.
Servían, sin embargo, para medir fuerzas, resolver conflictos internos dentro de las élites y ajustar cuentas. Eran formas indirectas de transmitir el poder político que tenían los grupos, en el periodo no competitivo de la historia de México, señala.
"Fue hasta el último cuarto del siglo XX que empieza a haber competencia política real y pluralismo", asegura.
La competencia se daba antes de las elecciones, que ya sólo demostraban la incapacidad del sistema de procesar un acuerdo político para la sucesión antes de los comicios.
"Las elecciones lo que hacen es dar voz y poner en evidencia el desacuerdo del grupo gobernante para definir la sucesión, que fue lo que ocurrió con Vasconcelos en 1929 o con (Juan Andreu) Almazán en 1940. Las elecciones dan cuenta de un pleito de los grupos gobernantes", afirma.
Información
Museo del Objeto del Objeto, MODO. Miércoles a domingo, 10 a.m. a 6 p.m. Hasta julio 2012. Colima 145, Roma. Informes: 5533 9637.