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PARÍS, Francia En la próxima elección por la presidencia francesa, Marine Le Pen sueña con repetir la hazaña de su padre.
El 21 de abril del 2002 Jean-Marie Le Pen calificó por primera vez al partido de la extrema derecha, el Frente Nacional (FN), a la segunda vuelta de la presidencial para enfrentar al candidato de la derecha, Jacques Chirac.
En aquel entonces los sondeos de opinión no habían detectado el avance de Le Pen y el resultado de las urnas causó sorpresa. Pero las previsiones son muy diferentes para la elección de abril. Desde hace casi un año, las encuestas muestran claramente el potencial de la candidata del FN, Marine Le Pen.
Los más recientes sondeos sitúan a Le Pen con aprobación del 18 al 21 por ciento, muy cerca del 24 por ciento de Nicolas Sarkozy (probable candidato de la derecha) y del 27 por ciento de François Hollande (candidato socialista). Incluso hace dos semanas la primera plana del diario Libération destacaba que "30 por ciento de franceses no excluyen votar a favor de Marine Le Pen", una cifra que permitiría a la controvertida candidata encabezar la primera vuelta.
"Hoy no se puede decir con certeza que François Hollande y Nicolas Sarkozy van a pasar a la segunda vuelta", comentó Jean-Daniel Lévy, de la encuestadora Harris Interactive.
De acuerdo con los analistas, el auge de Le Pen es una suma de todos aquellos de derecha, aunque también de izquierda, descontentos por la crisis y las evoluciones sociales como la globalización o la inmigración masiva que ya no creen en la respuesta de los partidos tradicionales.
"La fractura social y cultural concierne también a las clases medias. Entre éstas y una parte de la élite se ha creado un abismo", señaló el sociólogo Jean-Pierre Le Goff.
La sangría de electores y de militantes hacia el FN se observa en los postulantes a las elecciones legislativas, comicios que seguirán a la presidencial dos meses después.
En el departamento de Moselle, en el noreste de Francia, la candidata del FN en la ciudad de Thionville, Elizabeth Barget, es una feminista ex militante de la extrema izquierda, mientras en una municipalidad vecina su candidato, Fabien Engelmann, es un obrero sindicalista.
No obstante el contexto favorable en el que nada parece resistirle, Marine Le Pen podría quedar eliminada aún antes de la primera vuelta si no logra recabar, para el 16 de marzo, las 500 firmas de alcaldes que le permitan presentarse a la elección presidencial.
Contrariamente a los electores que ya no sienten ningún tabú para decir que votan a favor de Le Pen, los ediles prefieren no manifestar abiertamente una posible simpatía por el FN debido a posibles reacciones hostiles de algunos de sus gobernados.
"De los 21 que nos dieron su firma en el 2007 en el departamento de Moselle, la mitad ya no quiere repetir hoy y hasta ahora sólo contamos con 8 firmas. A nivel nacional nos faltan 200", señaló a REFORMA Thierry Gourlot, miembro del buró político del FN.