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Sergio Muñoz Bata  

Publicado el jueves 05 de enero del 2012

FRONTERA INVISIBLE / Deseos para el año nuevo

Especial La Estrella Digital

Contra mi costumbre de criticar a los políticos por sus actos y omisiones dedico esta columna a celebrar la labor de la Legislatura y del gobernador Jerry Brown en 2011, destacando el mérito de algunas de las leyes que entran en vigor este año en California. Y escribo sobre California porque aquí es donde vivo desde hace ya 35 años, y desde donde hago público mi deseo de año nuevo para que dada la fama del estado como precursor de modas y tendencias de alcance global el ejemplo que hoy ofrece California sea imitado en otros horizontes.

Considerando que el trabajo de la Legislatura produjo un total de 760 nuevas leyes decidí escoger sólo un puñado de ellas y agruparlas en dos grandes temas. En el primero agrupo aquellas leyes que pugnan por restablecer un principio de igualdad verdaderamente universal. En el segundo, aquellas que se esfuerzan por imponer un mínimo de racionalidad a viejos debates que hasta ahora han sido dominados por los intereses de poderosos cabilderos.

Para la comunidad latina lo más relevante fue la promulgación de dos importantes adiciones a la llamado "Dream Act" estatal. La primera, permite que los estudiantes indocumentados que ya han sido admitidos a universidades y colegios comunitarios estatales puedan aspirar a obtener becas de instituciones privadas que las escuelas administran. La segunda les permitirá competir libremente también por becas que provienen de fondos públicos. Esta parte de la ley, sin embargo, surtirá efecto en 2013.

Gracias a la tenacidad del asambleísta estatal Gil Cedillo y al coraje político y moral del gobernador Brown, los jóvenes y las jóvenes latinas que se han esforzado por sobresalir en un ambiente poco propicio para la superación personal, y el estado de California que financió su educación primaria y secundaria, saldrán beneficiados con esta nueva ley.

Otra ley que enfatiza el principio de igualdad para todos es aquella que autoriza a los estudiantes indocumentados que forman parte de consejos estudiantiles a exenciones de cuotas y a ser reembolsados por gastos en el desempeño de sus funciones como delegados estudiantiles, al igual que el resto de los delegados.

Y en el caso de los trabajadores del campo, otra ley obliga a la Junta de Relaciones de Trabajo Agrícola a certificar a los representantes de los trabajadores como sus negociadores exclusivos en aquellos casos en los que los representantes patronales hayan sido encontrados culpables de conductas ilegales en el proceso de negociación.

En otro orden de cosas pero también dentro del ámbito de la igualdad y la tolerancia, este año entran en vigor dos leyes que reconocen la diversidad sexual. Una, obliga a las escuelas públicas a incluir en el currículo de historia las contribuciones de personas homosexuales, lesbianas, bisexuales y transexuales. La otra, insta al sistema universitario estatal a acopiar datos sobre las inclinaciones sexuales de los estudiantes, y exhorta a los investigadores legislativos a recomendar procedimientos para mejorar la calidad de vida dichas personas.

No menos justa es la nueva ley que obliga a las aseguradoras a darle cobertura médica a las personas que sufren de autismo y aquella otra que prohíbe la utilización de la aleta de tiburón con fines culinarios.

La restauración parcial del imperio de la razón es el criterio que me lleva a agrupar un segundo grupo de leyes que merecen atención. Empiezo la nueva relación con una ley que enfatiza la seguridad y la tranquilidad de todos los habitantes del estado y restablece un mínimo de sanidad mental y racionalidad al debate sobre la compra, venta y portación de armas de fuego en Estados Unidos. Se trata de una nueva ley que prohíbe portar, visiblemente, pistolas, rifles o cualquier otra arma de fuego en lugares públicos en California.

Como era de esperarse, ya los bravucones exhibicionistas que se empeñan en mostrar sus armas a quienes no las quieren ver, han amenazado con hacer caso omiso de la nueva ley y anunciado su intención de provocar una confrontación con las agencias encargadas de velar por el orden público.

Cabe aquí resaltar que la decisión de enfrentarse a la poderosa National Rifle Association del gobernador Brown y la mayoría demócrata en la Asamblea Estatal, merece especial reconocimiento a su valentía política y a su convicción moral.

Otra nueva ley busca limitar el daño que causan los pendencieros al permitir a las autoridades escolares suspender a quienes intimidan a estudiantes con bravuconadas a través de redes sociales como Facebook. Una más, castiga con la suspensión por diez años de su licencia de conducir a los conductores que sean detenidos tres veces por manejar ebrios. Otra, le otorga autoridad a los gobiernos locales (ciudad y condado) para regular la localización y operación de los dispensarios de marihuana "medicinal". Por último, también se proclamó una ley que prohíbe la introducción de teléfonos celulares a prisiones y permite incrementar la condena de los reclusos que sean sorprendidos con uno.

En esta época en la que el trabajo de los servidores públicos ha llegado a sus índices más bajos de aprobación en la historia del país, es apenas justo reconocerle a Brown y a los legisladores de California su esfuerzo por hacer del estado un lugar más justo, más igualitario y un poco más racional.

Sergio Muñoz Bata es mexicano, estudió filosofía en la UNAM y literatura en USC; escribe en 20 periódicos en 12 países. Colaborador de Agencia Reforma.