Publicado el jueves 10 de noviembre del 2011

Más vale vacunarse que regresar

Agencia Reforma

MÉXICO, DF — Aunque la preocupación de contraer enfermedades es común entre los viajeros antes de emprender cualquier travesía, pocos saben qué vacunas se recomiendan tener vigentes para evitar riesgos de contagio en determinados destinos y con cuánto tiempo de anticipación deben aplicárselas.

Cada zona geográfica tiene infecciones distintivas que es necesario conocer. En América del Norte, la rabia; en Centro y Sudamérica, la fiebre amarilla y el dengue; en Europa, la hepatitis A; en Asia, la gripe aviar y la difteria; en África, la fiebre tifoidea y la malaria, y en Oceanía, el cólera y la hepatitis B.

En el Distrito Federal hay una extensa gama de clínicas que ofrecen las vacunas necesarias y en la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México recién abrió la Clínica de Atención Preventiva del Viajero, donde se da orientación (incluso a través de las redes sociales) y asistencia médica personal, también se aplican vacunas.

"Es importante saber que las vacunas requieren, por lo menos, 10 días para inmunizar al cuerpo. Por eso, es necesario recibirlas con dos semanas de anticipación", explica la doctora Elizabeth Macías Barreda, quien publicó el libro Guía de vacunación para el viajero (Medicina Preventiva, 2008).

Si se debe realizar un viaje imprevisto que implique visitar alguna zona de riesgo de un día para otro, el viajero no debe vacunarse.

"En situaciones de este tipo, para defenderse de posibles infecciones, es mejor que el viajero acuda a una clínica en el país que visita", dice Macías Barreda.

La fiebre amarilla es la enfermedad más temida en el mundo; estar vacunado contra ella es requisito obligatorio para poder entrar a 38 países, entre los que se encuentran cuatro destinos americanos: Brasil, Panamá, Paraguay y Trinidad y Tobago.

Esta enfermedad se adquiere a través del piquete de un mosco conocido como Aedes aegypti, que pinta la piel de un color amarillo pálido y ataca el cuerpo con escalofríos, hemorragias, dolor abdominal, vómito con sangre y fiebres que alcanzan los 40 grados centígrados.

Gabriela Reyes, defeña de 25 años, visitó en marzo de 2006 La Paz, Bolivia. No estaba vacunada contra la fiebre amarilla, pero en el aeropuerto, las autoridades sanitarias la previnieron de un brote de esta enfermedad que había en la ciudad.

"Me explicaron que la manera más segura de protegerme sin estar vacunada era usando constantemente repelentes e insecticidas que ellos mismos me vendieron", recuerda.

De acuerdo con información del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, la vacuna contra la fiebre amarilla no debe administrarse a embarazadas, niños menores de seis meses y personas que tengan infecciones cardiacas, renales o que sean alérgicas a las proteínas del huevo.

El costo de esta vacuna en México oscila entre los 235 y 1,000 pesos ($17 a 74 dólares), dependiendo de la clínica en la que se reciba.

Daniela Zavala viaja frecuentemente a países de África del Este, donde la malaria es una enfermedad infecciosa común. Para evitar contagios, ella no ha tenido que vacunarse, pero recomienda siempre llevar pastillas contra la malaria, especialmente si se visita Uganda, Tanzania, Madagascar, Ruanda y Sudáfrica.