FORT WORTH Pablo Trejo continuamente recuerda los consejos de su padre.
Vaya a la escuela y estudie mucho para que no tenga que trabajar como un burro tal como trabajo yo, le decía su padre, quien era carnicero y tenía que despertarse a las 4:30 a.m. para ir a trabajar, mientras el joven Pablo cursaba la escuela primaria en su natal El Paso.
Hoy, a los 35 años, Trejo tiene un doctorado en ingeniería eléctrica y su padre está más que orgulloso de que su hijo siguiera su consejo.
Trejo es parte de un equipo de la gigantesca empresa Lockheed Martin consagrada al desarrollo de alta tecnología y productos de defensa y ataque como el avión caza F-35 Lightning II, la cual tiene presencia en todo el mundo, incluyendo una enorme planta en Fort Worth.
Es la misma empresa que diseñó y construyó dos robóticas naves espaciales que la NASA lanzó al espacio la semana pasada, en una misión cuyo objetivo es crear un detallado mapa del campo magnético de la luna.
Y campos magnéticos es lo que Trejo entiende y aplica en su trabajo.
En varios laboratorios con máquinas altamente especializadas y en exclusivos lugares no accesibles para el público, Trejo fue parte del diseño de un sistema de circuito llamado Fusión Completa de Sensores, el cual fue aplicado al mencionado avión F-35.
El F-35 es un jet guerrero con capacidades letales que incluyen ser casi invisible al radar del enemigo, con tres variedades de diseño: una para aterrizaje y despegue convencional, otra para servicio en plataformas de aterrizaje en portaviones y la tercera capaz de un despegue y aterrizaje en un espacio corto.
Su alta velocidad requiere que el piloto cuente con toda la información necesaria para tomar una decisión en una fracción de segundo.
El sistema de Fusión Completa de Sensores, en el que Trejo contribuyó, permite combinar la información de varios sensores y proveer toda la información necesaria al piloto con una sola transmisión de información.
El reto, dice Trejo, fue evitar que ciertos campos magnéticos de otros sistemas dentro de la nave se afectaran entre sí.
Es como cuando conectas la aspiradora y afecta el funcionamiento de la televisión, explica Trejo.
Todos los sistemas que la aeronave tiene pueden interferir con el mismo sistema, agrega el joven científico.
Trejo no huye a los retos. Terminó como el número 7 en su clase en la UTA y por tres años fue presidente del capítulo profesional de la SHPE Aero, una sociedad formada por ingenieros profesionales.
Todo, dice, se lo debe a la educación.
La educación te convierte en una persona nueva, te conduce a pensar y razonar la solución a los problemas que se te presenten en la vida, dice.
Trejo reflexiona en los retos que su trabajo le presenta, piensa que uno de los retos de la sociedad es el transporte.
Si nos fijamos nos damos cuenta que la idea general de un automóvil no ha variado mucho desde su concepción hace más de 100 años, señala Trejo.
Este ingeniero latino piensa que el próximo reto en la sociedad es crear una forma de transporte que substituya al automóvil.
Agrega que son retos que futuras generaciones de ingenieros podrían resolver.
Pero sólo si tienen educación y saben de tecnología, puntualiza Trejo.