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MÉXICO, DF En este momento, Willy Sousa, junto con un equipo de 80 personas, realiza su sexto recorrido por los 32 estados de la República Mexicana para hacer un archivo de imágenes y videos que servirán como carta de presentación del país ante el mundo entero.
Su último proyecto, el "Museo monumental itinerante: México en tus Sentidos", formó parte de los festejos del Bicentenario y le ha valido 89 premios en festivales de publicidad y promoción turística en diversos países, como Canadá, China, Alemania y Estados Unidos.
Más de 10 millones de personas se han impresionado con la exposición. "Me sorprendió mucho ver a la gente conmovida y me siento muy honrado de haber creado esto; no fue una exposición de fotos de estudio, la gente se vio reflejada en las imágenes, que son el resultado de un sueño de un mexicano que pretende seguir soñando aquí y abrazar fuerte a México", cuenta Willy con entusiasmo y visiblemente satisfecho por el impacto de su trabajo.
Más allá de ser el lienzo de su proyecto artístico, México significa para Willy haberse encontrado a sí mismo y al deseo de volver a sentirse orgulloso de formar parte de una nación. Según sus propias palabras, la fuerza de la gente mexicana, la majestuosidad de la naturaleza del país y su herencia histórica lo han convencido de que aún existe esperanza.
"Hace tiempo empecé a reconocer las fortalezas de México y dejé de recargarme en sus debilidades". Con esa frase resume la motivación que le ha despertado perderse en la belleza de innumerables rincones del país.
Una charla con él se escurre entre anécdotas que van desde las más penosas, como la regañiza que le recetó una señora en San Juan Chamula por haberle tomado una foto sin permiso, o un encuentro poco amistoso con un tamaulipeco al que no le gustaban los fuereños, hasta recuerdos de borracheras con oriundos de Real de Catorce.
"Lo que hace un retrato emocionante es la espontaneidad, no pongo a nadie a posar; por eso primero pido perdón y luego pido permiso, soy sumamente aventado", admite entre risas y aceptando que la mayoría de la gente que se enoja tiene razón, porque al sacar una foto muchas veces violenta las costumbres de ciertos lugares. Nada que, según él, no se resuelva platicando.
Además de fotógrafo, Willy es un viajero que disfruta dejarse llevar por las situaciones: ha hecho amigos y enemigos, ha encontrado guías espirituales que lo han ayudado a conocerse a sí mismo, brujos que le ofrecen todo tipo de hierbas curativas, ha comido de todo en todos los mercados e incluso ha tenido experiencias que lo han ayudado a sanar su pasado.
"Un día fui a un temazcal en la Sierra Gorda queretana, ahí me encontré de verdad en el vientre de mi madre; estuve en el temazcal cuatro horas y entendí toda la historia de mi madre y lo que significó la ausencia de mi padre", reflexiona con cierto dejo de nostalgia para después recalcar que, a su manera de ver, la gente feliz se ha descubierto a sí misma y la insatisfecha no se ha encontrado aún.
Aunque lleva casi una década recorriendo a profundidad México, afirma que la inmensidad del país es tal, que a su parecer sólo conoce el 20 por ciento, y con eso basta para sentirse conmovido y orgulloso.
"Hay que volver a ver a México. Hemos dejado de abrazar lo que es nuestro, este es nuestro país para siempre; hay que quitarnos el miedo y recuperar el orgullo de lo que somos", dice contundente.
Así lo dijo "Lo que me maravilla es encontrar a tanta gente con tanta motivación, con filosofías tan simples y tan profundas a la vez; viajar por México es convertirse en un niño y decir: vamos a jugar". Willy Sousa
México a través de su mirada
Algunos de los rincones favoritos de un amante del país:
La biosfera Selva El Ocote y lagunas de Montebello, en Chiapas.
La Trinidad en la Huasteca Potosina, donde hay bosques de niebla cubiertos de orquídeas y bromelias.
La ciudad de Oaxaca, por su gente.
Batopilas, Chihuahua, por sus escenarios naturales.
Recuerditos
El destino que lo ha marcado: "Arabia Saudita, estuve ocho años filmando para la Realeza. Allí aprendí que todos somos humanos, pero que vemos la realidad con distintos ojos. Cuando el rey vio el proyecto fotográfico que hice de su país y me dijo es una vergüenza que no pueda ver mi reino con tus ojos".
El de su infancia: "Veracruz. Yo pienso que las historias se cuentan como se recuerdan y no como suceden, y yo recuerdo a Veracruz lleno de vida, de cascadas... era mi terreno de juego".
El consentido: "Italia, todo: desde la campiña hasta Venecia".
El más fotogénico: "Muchos de Asia. La India es uno de ellos".
El soñado: "Tibet".
Para vacacionar: "Valle de Bravo, Oaxaca, y Cancún... sí, Cancún es mi amigo".