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Vacaciones  

Publicado el viernes 20 de mayo del 2011

Descanso saludable

Agencia Reforma

MÉXICO, DF — En la actualidad, ningún hotel se presume elegante si carece de un spa; y ahora vemos una proliferación de resorts que no son más que simples spas.

En los centros de bienestar o "fitness resorts", como se hacen llamar, la meta es mejorar la salud y cambiar de estilo de vida, y se encuentran en cualquier lugar, desde la Riviera Maya hasta a la Riviera Nayarit.

Todo esto no debería resultar una novedad. Los resorts –si se pueden llamar así– se remontan a las épocas griega y romana, donde los ricos ociosos intentaban recuperar su sobriedad.

Y hasta hace un siglo, poco más, poco menos, "tomar las aguas" era sinónimo de tomar unas vacaciones. Beber líquidos termales fríos o calientes era bueno , supuestamente, para cualquier dolencia, cuando aún nadie escuchaba hablar de virus o bacterias.

Spa, el original, es una ciudad en Bélgica famosa por sus aguas curativas. Bath es una ciudad inglesa con una atracción similar. En Alemania, cualquier nombre que termine en "bad" significa que es bueno para la restauración de la salud. Y aquí en México, lugares como Ixtapan de la Sal, Tequisquiapan y Tehuacán prosperaron notablemente.

Aunque el agua mineral tiene ahora una menor importancia porque los spas surgen lejos de manantiales, se hace énfasis entonces en dietas bajas en grasa, en hacer ejercicio y estar en equilibrio. Así, el yoga y la meditación, cuyo origen se remonta a miles de años, se han visto muy favorecidos últimamente.

Incluso, los hoteles Hilton y Kimpton promocionan que cuentan con tapetes de yoga en sus habitaciones.

Pero los asiduos a estos lugares siempre buscan algo más. De ahí que los centros también sirvan sólo alimentos orgánicos. En ese contexto, el término "orgánico" siempre me molesta. Todos los alimentos son orgánicos. Lo que se sobreentiende es que se tratan de alimentos producidos sin químicos, insecticidas, fertilizantes u hormonas artificiales. Y eso, se dice, es más saludable.

Sorprendentemente, esta "nueva" tendencia tiene sus orígenes hace siete décadas en Tecate, en la frontera con California. Un desertor del ejército rumano estableció el Rancho La Puerta, donde la dieta se limitaba a nueces, miel y algunas frutas. Su esposa, una neoyorquina, agregó caminatas y clases de ejercicio al menú.

Los jóvenes estadounidenses, quienes deseaban unirse a la Fuerza Aérea, pasaban un tiempo en el Rancho con la esperanza de mejorar su condición física.

Quizá fue la presencia de jóvenes guapos, o simplemente el deseo de mejorar sus propios atributos, que después llegaron mujeres deseosas de ser estrellas de Hollywood; al fin y al cabo, la Meca del Cine no está tan lejos de Tecate.

Se añadieron comodidades al Rancho y luego se abrió una sucursal llamada Golden Door cerca de San Diego. Imitaciones del Rancho –llamadas "granjas de grasa"– representaron gran parte del desarrollo de Tucson, Arizona.

Hay otras experiencias, aún más extremas, como vacacionar en campos de entrenamiento, o "boot camps", donde se entrenan a los reclutas del Cuerpo de Marines de Estados Unidos. Parece masoquista pagar una elevada suma de dinero para soportar un tratamiento casi infernal, lo curioso es que hay cada vez más interesados en cambiar su estilo de vida por algo mejor y seguramente también menos agradable. Creo estoy demasiado enamorado de la vida cómoda.

Otros lugares se toman muy en serio el tema de la salud, y a sus huéspedes los invitan a ponerse máscaras de oxígeno y conectarse cables en el pecho mientras corren en una caminadora, para que un médico pueda medir su ritmo cardiaco.

Luego, se les hace un electrocardiograma, una densitometría y un análisis de lípidos. Los huéspedes obtienen una revisión completa de sus órganos internos. Esto es parte de un programa alternativo que ayuda a perder peso y bajar los niveles de colesterol, entre otros beneficios. Los huéspedes pasan alrededor de dos horas con un médico, y en los Estados Unidos, eso es un lujo bastante caro.

Los spas se jactan de consentir a sus clientes y los "fitness resorts" hacen énfasis en el bienestar. Así que si elegir un hotel de este tipo te parece atractivo, hay que hacer primero la tarea. Pide opiniones, consulta páginas especializadas en internet y asesórate con agente de viajes porque conozco a una mujer que estaba muy entusiasmada con lo que parecía el mismísimo Edén en el Caribe Mexicano, hasta que descubrió –felizmente, muy a tiempo– que la ropa era opcional. Y eso, para ella, no era opción.

jimm@jimmbudd.com