'); } -->
MADRID, España "Con WikiLeaks la confidencialidad ha desaparecido y se ha subvertido la relación de fuerza con el poder, al que ahora ya es posible controlar hasta un punto de transparencia total", afirmó el semiólogo y escritor italiano Umberto Eco, quien presentó en España su más reciente novela, El cementerio de Praga.
"Hasta ayer hablábamos de un tipo de control como el que vaticinó George Orwell en su profecía sobre el Gran Hermano, donde un solo ser conseguía controlar y saber lo que estaban haciendo todos los ciudadanos, lo cual ha sido así porque se puede saber a dónde hemos viajado, qué hemos consumido, etcétera, es decir, hemos vivido bajo un poder que puede controlar a todos", expresó Eco durante un encuentro que el autor sostuvo con la prensa en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.
"Sin embargo, con WikiLeaks ese hecho se subvierte y la relación de fuerza se produce de forma contraria, porque ya son todos los que pueden controlar a ese poder, de manera que podríamos estar hablando de una transparencia total".
Para el autor de obras como El nombre de la rosa o Apocalípticos e integrados, el poder, en realidad, no siempre es malo y necesita confidencialidad.
"El poder necesita reserva y confidencialidad como nosotros cuando hacemos una declaración de amor. Sin embargo, con WikiLeaks la confidencialidad desaparece. ¿Qué sucederá? No lo sabemos, quizá volveremos a transportar los mensajes con correos a caballo o aprendidos de memoria, porque estamos ante un hecho nuevo.
"En el 68 francés alguien dijo que la transparencia no funcionaba, y sin embargo hoy estamos en una situación que ha cambiado por completo esos términos y los ha subvertido", dijo Eco.
En ese sentido, el semiólogo y director de la Escuela Superior de Estudios Humanísticos de la Universidad de Bolonia precisó que su nueva novela podría leerse por cosas que suceden hoy, aunque esa no haya sido su intención.
"Como dice mi personaje central, el capitán Simonini, cuando se crea un documento falso para los servicios secretos, lo que no hay que hacer es darles noticias inéditas, sino noticias que hayan sido publicadas en la prensa, porque son tan perezosos los servicios secretos que sólo se creen lo que saben ya", expuso Eco.
"Y eso de alguna forma es lo que sucede con WikiLeaks, donde los documentos recogen noticias que han aparecido en el Expresso, en El País y en toda clase de periódicos, por lo que no es culpa mía si mi novela cuenta una historia relacionada con el mundo contemporáneo, sino que es culpa del mundo contemporáneo".