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Publicado el martes 27 de julio del 2010

Familias separadas viven grave problemática

El actual sistema de migración propicia la separación sin contemplar mundo infantil

Especial La Estrella Digital

FORT WORTH — Aunque se encuentren en ciudades distantes, cientos de niños en Los Ángeles, México y Washington, DC abogarán de forma simultánea por una causa que afecta directamente a Sergio Veloz y su familia, un residente de Grand Prairie.

Organizadores de La Marcha de los Niños esperaban que cientos de niños exhibieran su descontento el miércoles 28 de julio en las calles de Los Ángeles, y las capitales de México y de Estados Unidos “para demandar al presidente Obama que no sean separados de sus padres que no tienen documentos”.

Oficiales de organizaciones que incluyen el William C. Velásquez Institute (WCVI), y varias agencias que defienden a los inmigrantes, afirman que padres de familia son rutinariamente deportados y separados de sus hijos.

Las autoridades no hacen arreglos para el cuidado de los infantes, quienes algunas veces quedan abandonados en sus casas.

Con frecuencia los niños quedan bajo el cuidado de vecinos, amigos y parientes, dicen los organizadores.

Y si tienen suerte se quedan con un padre que está aquí legalmente.

“Esta es una crisis humanitaria y una seria violación a los derechos humanos de los inmigrantes, de sus familias y sobre todo de los niños”, se lee en un comunicado del WCVI.

Veloz, el residente de Grand Prairie, vive en carne propia lo que sienten miles de padres en todo el país que comparten su situación.

Veloz es oriundo del estado de Guanajuato y obtuvo su ciudadanía en el 2008, desde entonces empezó a gestionar la residencia legal para la madre de sus tres hijos.

Durante el proceso el gobierno le ordenó a su esposa marcharse del país, un castigo impuesto por las leyes federales para personas que ingresan al país sin autorización.

“Yo preferiría pagar una multa como castigo, pues todo lo que hace esta orden es separar a la familia y poner a los hijos en una situación crítica”, dice Veloz.

Desde principios de este año hasta que terminó el ciclo escolar, Veloz ha sido padre y madre de sus dos niñas de 5 y 2 años y medio.

Su hijo menor de poco más de un año, viajó con su esposa a México desde el principio y las dos niñas menores la visitaron mientras están de vacaciones.

La distancia, la soledad y el estrés emocional y económico, al encargarse de la manutención de dos hogares, han llevado su vida y la de su familia a un torbellino sin control.

“La tensión emocional no me permite concentrarme en mi trabajo”, dice Veloz, quien se encarga de distribuir productos lácteos.

Su caso ante el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) está siendo tramitado por Douglas Interiano, presidente de Proyecto Inmigrante en Fort Worth.

“Esta situación sucede con miles de familias por todo el país y es una violación a los derechos humanos”, dice Interiano.

Las dos niñas mayores reaccionan sin poder comprender por qué su madre tiene que salir del país y separase de ellas.

Las dos niñas y su hermano menor nacieron en este país.

“No entienden de leyes ni de asuntos políticos y tampoco del por qué su mami tiene que salir del país”, dice Veloz.

Veloz, quien perdió su mano izquierda cuando tenía 13 años al introducirla en una máquina que molía maíz, dice que no considera regresar a México debido a la situación de violencia por la que atraviesa el país.

“Además”, dice enseñando su brazo izquierdo que carece de mano, “no es fácil conseguir trabajo para alguien así”.

Por ahora Veloz espera la fecha del retorno a la escuela para ir por sus hijas y matricularlas en la escuela.

Por lo pronto espera que su buen carácter moral y el de su esposa sean considerados cuando decidan su caso.

“Ella siempre ha reportado sus ingresos y pagado sus impuestos”, dice Veloz.

Según Veloz, el gobierno estadounidense no está considerando los derechos de los ciudadanos de este país al ordenar la separación del núcleo con que la sociedad está fundada.

“Este es un país donde dicen que apoyan la unidad familiar, pero es el mismo gobierno el que se contradice a sí mismo”, dice Veloz.

Al decir de Interiano la presión entre la comunidad de inmigrantes continúa para hacer pasar una reforma migratoria comprensiva.