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MÉXICO, DF Tras el terremoto en Haití que en enero dejó más de 220 mil muertos, el gobierno de Brasil fue uno de los primeros países en anunciar que realizaría donaciones y aplicaría sus programas más populares para combatir la pobreza.
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, informó en febrero que además de donar 100 mil millones de dólares al Fondo de Reconstrucción, entablaría pláticas con el Banco Mundial para aplicar en Haití un plan similar al Bolsa Familia.
Además, el mandatario dijo que se establecerían comedores populares, un banco de leche materna y hasta una usina hidroeléctrica.
Lula señaló también que el país sudamericano compraría parte de la producción agrícola del país caribeño.
Desde antes del sismo, Brasil ha jugado un rol importante en el mantenimiento de la paz y seguridad en la nación caribeña, al tener más de mil 200 efectivos desplegados en la Misión de Estabilización de Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH).