'); } -->
FORT WORTH — Es un viernes por la tarde y en una sala del Boys and Girls Club se reúnen decenas de niños que se entretienen jugando.
Cerca de la puerta de salida más de 175 bolsas de plástico rojo contienen paquetes con comida nutritiva.
Los paquetes forman parte del programa SummerPacks, un nuevo plan del Tarrant Area Food Bank cuyo propósito es asegurarse que los niños de bajos recursos no sufran hambre durante los fines de semana. Según oficiales del Food Bank estos jóvenes corren el riesgo de no tener qué comer cuando no van a los centros comunitarios donde se les alimenta.
En el año escolar estos niños tienen dos comidas diarias en sus escuelas.
Pero durante las vacaciones del verano este programa —que empieza el 7 de junio y termina el 20 de agosto— puesto en práctica en 15 sitios comunitarios de Fort Worth evita la desnutrición infantil, declaran oficiales.
“Para mí es una salvación”, dice Emma Ríos, una madre soltera con dos hijos, mientras éstos recogen sus respectivos paquetes.
Según una organización conocida como Feeding America, cuya misión es combatir la desnutrición, el 22 por ciento de los niños de Texas no reciben suficiente comida en sus hogares.
Oficiales del Food Bank afirman que los niños sufren las consecuencias de una débil economía.
Los paquetes contienen productos nutritivos como atún, mantequilla de cacahuate, fruta seca, cereal de barra y en cajas, jugos y galletas. También incluye coloridas bolsitas de agua de sabores que se congela y los niños disfrutan como un helado.
“Le puedo decir que si no existiera este programa me afectaría en un 30 por ciento el presupuesto de mi casa”, agrega Ríos.
El programa de nutrición infantil tiene un presupuesto de 100,000 dólares informó Andrea Helms, del Tarrant Area Food Bank que opera en Tarrant y otros 13 condados del área.
“Aunque la débil economía no nos está afectando directamente a nuestro presupuesto, sí afecta a un número mayor de familias”, dice Helms.
“Este año hemos visto un aumento del 30 por ciento de familias que requieren ayuda comparado al año pasado”, agregó Helms.
Por su parte Verónica Villegas, del departamento de comunicación de la ciudad de Fort Worth, informó que el gobierno federal incrementó con dos millones el presupuesto de este año para dedicarlos a programas de nutrición, ya que el número de familias que solicitan programas alimenticios aumentó considerablemente.
“No te podría dar un número exacto, pero calculo que este año la demanda aumento entre 30 y 40 por ciento, comparado con el año anterior”, informó Villegas.
“Pero sí te aseguro que la economía ha afectado a muchas familias que nunca antes habían pedido esta clase de ayuda”, agregó Villegas.
Al decir de Yesenia Rodríguez el programa es una “ayuda enorme”.
Rodríguez también recoge comida cada viernes para sus dos hijos, además de la que consumen en este centro durante la semana. “Es una buena manera de ahorrar dinero en mi presupuesto”, dice Rodríguez, mientras uno de sus hijos, Heber de 10 años, dice que le encanta la comida.
“La actual condición económica está afectando a miles de familias de bajos recursos”, dice por su parte Harry Dent, fundador de HS Dent, una empresa asesora en asuntos financieros.
Dent predice que el desempleo actual de 9 por ciento puede tener un aumento muy elevado antes que esta recesión termine.
Dent agrega que el subempleo forma un fenómeno que aunque es poco conocido también afecta la economía.
Los subempleados son personas capacitadas que por no tener el trabajo para el cual están educados, toman otro pero con un salario más bajo.
Dent afirma que el subempleo actual se encuentra en un 17 por ciento.
“Pero antes de que termine la crisis económica actual el subempleo va a aumentar hasta un 25 por ciento”, predice Dent.