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Publicado el martes 08 de junio del 2010

Revela obra inédita la ironía de Borges

Agencia Reforma

El catedrático de literatura latinoamericana Julio Ortega descubrió un relato inédito de Jorge Luis Borges que el mismo autor abandonó cuando se dio cuenta de que iba a ser una novela, ya que el argentino desconfiaba de este género, dice el experto.

Los Rivero, título de esta obra escrita por Borges en los años 50, estaba en la Biblioteca de la Universidad de Texas, donde Ortega la encontró hace unos meses mientras realizaba una investigación sobre el autor de El Aleph.

"No sé cómo llegó ahí, probablemente adquirido junto con otros papeles, porque la biblioteca, que cuenta con el Humanities Research Center, adquiere muchos manuscritos y tiene muchas colecciones, y si bien de Borges tiene muy poco, el material es muy interesante, y lo más valioso era este manuscrito", relata Ortega (Perú, 1942) en entrevista.

Este relato, que había permanecido inédito hasta ahora, es publicado en España por Ediciones Del Centro, en una edición de lujo, de cien ejemplares, con ilustraciones del artista argentino Carlos Alonso y un texto introductorio del propio Ortega.

"Borges, quien lo hizo cuando todavía podía escribir, porque después perdió la vista, lo llamaba ’crónica’, pero en realidad es el fragmento de un relato, con cuyos materiales hizo incluso otros cuentos que curiosamente no son tan buenos como este que dejó inédito, ya que hay otro en Informe de Brodie que es más sarcástico y no tan agudo", precisa el experto.

Una de las cosas que se le ocurrieron a Ortega al hallar este relato borgiano es que, como es un cuento sobre una familia muy grande, en el que aparecen los bisnietos de un héroe de la emancipación Argentina y americana, al escribir la historia de cada uno de los personajes, Borges no tuvo más remedio que hacer un cuento muy largo o una novela breve, y eso, considera Ortega, le dio potencialmente una estructura novelesca.

"Yo digo, un poco en broma un poco en serio, que cuando Borges descubrió que iba a ser una novela, la abandonó, porque Borges desconfiaba mucho de la novela", afirma.

Al respecto, el catedrático explica que el escritor argentino nunca escribió una novela y lo más extenso que llegó a producir fue un cuento largo titulado "El Congreso", que en opinión del profesor universitario se podría calificar de novela breve.

"Borges pensaba que lo que puede decirse en 300 páginas se puede decir mejor en dos o tres cuartillas. También creo que eso tiene que ver con una cosa del modernismo, sobre todo de Rubén Darío, que decía que la literatura mala no acababa nunca. Y yo sospecho que Borges pensaba que la distensión de la voluntad que supone leer una novela de 500 páginas hace pensar que no acaba nunca y uno se embarca en ese viaje con buen ánimo sabiendo que ese es el protocolo. Pero digamos que la ironía sobre la prolijidad y lo profuso es muy característica del modernismo y también de la crítica al lenguaje que Borges ejercita, pues el autor argentino es una especie de Wittgenstein avant la lettre que siempre piensa que el lenguaje a veces es redundante, y por eso se burlaba de Lugones, de quien decía que cada vez que viajaba y miraba por las ventanillas sentía la obligación de anotar el paisaje como si el lenguaje fuera una inevitable duplicación de la realidad", expresa Ortega.

En ese sentido, el catedrático recuerda que cierta vez, en Austin, contó a Borges que había unos postes del alumbrado decorativos, con unas bombillas gigantescas que llamaban "lunas", a lo que Borges dijo: "Esas son las únicas lunas que se le escaparon a Lugones (quien tenía un catálogo de lunas)".

"Así que esa crítica al lenguaje es también una crítica a la novela, y en este texto de Los Rivero se puede ver esa extraordinaria ironía de Borges", añade Ortega.

La viuda del autor argentino, María Kodama, propietaria de todos los derechos del legado borgiano, ha autorizado plenamente la publicación del relato.

"Es incluso co-editora con Ediciones Del Centro y está muy contenta de este rescate", afirma Ortega.

Reflejo personal

Sobre lo que el relato inédito Los Rivero refleja del personal mundo del autor argentino Jorge Luis Borges, el catedrático Julio Ortega aclara que hay muchísimo de ello.

"Digamos que la relación de Borges con la historia es muy interesante, porque él cree que la Historia, como decían los clásicos, es la madre de la verdad y no se puede distorsionar. Así que Borges hace cuentos históricos, inventa los nombres de los personajes, pero siempre hay situaciones históricas reales, procesos fundacionales, sobre todo con las revoluciones de la independencia y la lucha contra Rojas en Argentina. Borges inventa episodios históricos, pero dentro de un marco de verosimilitud que es la Historia.

"Y por eso este cuento es interesante, ya que se basa en un supuesto militar fundador de la emancipación americana que va a pelear junto a Bolívar en las guerras del Orinoco, cuando Bolívar pide, sabemos por la Historia, ayuda a la Audiencia de Buenos Aires y esta le manda unos militares. Ese personaje es un hombre internacionalista de la época, pero la ironía es que este fundador de la República muere en el destierro en Uruguay y sus bisnietos, que son los personajes, los Rivero, son desheredados por la Historia y no tienen lugar en la república: son pobres, han perdido todo y lo único que tienen es una lanza del héroe decorando su sala y un retrato del héroe ante el cual ellos se miran como en un espejo para ver si se parecen más o menos, pero no tienen lugar social, están desplazados, marginados", detalla Ortega.

El relato, finalmente, es en palabras de Ortega una especie de visión no del fracaso de la emancipación, sino de las ironías paradójicas de cómo las clases sociales nuevas reemplazaron a los fundadores.