Publicado el martes 25 de mayo del 2010

Autoriza Obama enviar soldados de la Guardia Nacional a frontera con México

Notimex

WASHINGTON — El presidente Barack Obama enviará mil 200 soldados de la Guardia Nacional a la frontera con México como parte de la iniciativa para fortalecer el control de la zona, anunció hoy la Casa Blanca.

Obama solicitará además al Congreso 500 millones de dólares en el presupuesto suplementario con este propósito, de acuerdo con un funcionario del gobierno que pidió mantenerse en el anonimato.

El funcionario explicó a medios de comunicación que los soldados llevarán a cabo tareas de vigilancia, apoyo en labores de vigilancia, análisis de inteligencia, respaldo a labores antidrogas y capacitación de fuerzas policiacas.

Obama pareció así haber cedido a la demanda de conservadores como el gobernador de Texas, Rick Perry, quien meses atrás demandó el envío de tropas a la frontera, citando el creciente clima de violencia en México.

El gesto empero fue criticado de inmediato por los republicanos en el Congreso, donde el apoyo a una amplia reforma migratoria parece haberse esfumado totalmente.

“El número es insuficiente. Deberíamos tener por lo menos seis mil soldados”, declaró el senador por Arizona John McCain, hablando en el pleno de la Cámara alta poco después de darse a conocer el anuncio.

De acuerdo con la fuente, la presencia de las tropas en la frontera se prolongará hasta que la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) reclute y capacite a los agentes necesarios para reforzar ahí su presencia.

Los fondos serán utilizados para mejorar la tecnología en la frontera, aumentar el intercambio de información con agencias policiacas estatales y locales, y reforzar la presencia en la frontera de personal del Departamento de Justicia y del Departamento de Seguridad Interna (DHS).

Esto incluye investigadores y fiscales, haciendo claro el énfasis del gobierno para reforzar la lucha contra el contrabando de personas, drogas, armas y dinero.

En su presupuesto para 2011 el gobierno de Obama no incluyó fondos para contratar más personal para la CBP, cuya fuerza de 20 mil efectivos perdería 180 por su traslado a otras agencias dentro del DHS.

El funcionario dijo que el despliegue de la Guardia Nacional es parte de la estrategia del presidente para fortalecer la vigilancia y seguridad de la frontera, en momentos que se ha intensificado la lucha antidrogas.

Gracias a la presión adicional que el gobierno ha aplicado en la frontera, en los últimos 16 meses los decomisos de drogas, armas y dinero han alcanzado niveles récord, de acuerdo con el funcionario.

La fuente dijo que las nuevas medidas ayudarán a complementar la sociedad con el gobierno de México.

“Vamos a continuar trabajando con el Congreso para arreglar nuestro ineficiente sistema migratorio a través de una amplia reforma que nos dará los recursos para proteger nuestras fronteras y hacer más seguras nuestras comunidades”, indicó.

Despliegue limitado

Sin embargo, los mil 200 soldados que serán desplegados en la frontera sur de Estados Unidos constituyen una cantidad muy limitada en comparación a los seis mil que demandaban senadores republicanos como John McCain y Jon Kyl, ambos de Arizona.

Tan sólo el gobernador de Texas, Rick Perry, ha pedido el envío de mil soldados para vigilar la frontera entre Texas y México, mientras la gobernadora de Arizona, Jan Brewer, ha solicitado 250 más para esa entidad.

Los detalles sobre los puntos de la frontera a donde serán desplegadas las tropas, no han sido dados a conocer.

Obama se resistió por meses al envío de tropas, pero una serie de acontecimientos recientes pudieron haberlo inclinado finalmente a tomar la decisión de autorizarlo.

Acciones como el homicidio de un ranchero en el sur de Arizona en marzo pasado y la promulgación un mes después en esa entidad de la ley antiinmigrante SB1070, vinieron a incrementar la presión para el presidente.

Incluso, miembros de su propio partido, como el gobernador demócrata de Nuevo México, Bill Richardson, se sumaron a la presión. Richardson ordenó a finales de marzo un limitado despliegue de tropas de la Guardia Nacional de esa entidad.

La exigencia para el envío de tropas, comenzó a presentarse en febrero de 2009, semanas después de que Obama llegara a la Casa Blanca.

La petición se sustentó desde entonces en la necesidad de asegurar la frontera para contrarrestar la potencial amenaza de violencia por parte de los cárteles de la droga en el lado estadunidense.

Por meses, Obama fue presionado para relanzar la Operación Jump Start, ordenada en mayo de 1996 por su antecesor, el presidente George W. Bush.

La operación, que a lo largo de dos años colocó a seis mil soldados de la Guardia Nacional en apoyo a la vigilancia de la Patrulla Fronteriza, fue considerada un éxito cuando concluyó en junio de 2008.

El despliegue militar tenía entonces el propósito de reforzar la seguridad ante una ola de inmigración indocumentada y un creciente tráfico de drogas, a fin de dar tiempo para poder reclutar y entrenar a unos seis mil nuevos agentes de la Patrulla Fronteriza.

La Guardia Nacional sirvió como los “ojos y oídos” de la Patrulla Fronteriza en el combate a la inmigración ilegal, a lo largo de esos dos años.

Sin embargo, ahora el objetivo de enviar tropas a la frontera ha variado, ante la prioridad de que los soldados colaboren en el combate a las pandillas y a organizaciones de traficantes de drogas.

Una encuesta realizada el mes pasado por la compañía especializada Rasmussen Reports mostró que 72 por ciento de los estadounidenses apoya la presencia militar en la frontera con México, mientras sólo 16 por ciento expresó que las tropas no son necesarias en la zona.

Paradójicamente, la mayor oposición al envío de tropas se da precisamente entre los residentes fronterizos.

La Coalición Fronteriza de Texas, que reúne a alcaldes, jueces, funcionarios y líderes sociales y empresariales de más de una veintena de comunidades, han expresado en distintas ocasiones su oposición al despliegue militar en la zona.

Los miembros de la coalición advierten que la presencia de soldados en la frontera aumentaría el temor y las tensiones y sería perjudicial para el clima de negocios en el área.

“Existen consecuencias no intencionales cuando uno dice: voy a enviar soldados a la frontera”, advirtió Richard Cortez, alcalde de McAllen, al asegurar que su ciudad atestiguó de primera mano en fecha reciente el efecto negativo de la mala publicidad en la prensa.

El debate sobre el uso de tropas en la frontera con México no es nuevo y se ha venido ventilando desde la década de los 80.

El debate enfrenta por un lado a republicanos y conservadores, que pugnan por una mayor presencia militar en la zona, y por el otro a demócratas y liberales, que se resisten a la idea del uso de las fuerzas armadas en labores de vigilancia en las comunidades fronterizas.