Ir a la Página Inicio > Estilo > Vacaciones

Vacaciones  

Publicado el viernes 07 de mayo del 2010

Una vuelta por el Zócalo

Agencia Reforma

MÉXICO, DF — Uno de los primeros sitios al que suelen ir quienes viajan por vez primera a la Ciudad de México es el Zócalo.

Y muchos son los residentes que sólo se dan una vuelta por ahí, cuando llevan a sus amistades que los visitan de fuera.

Aunque, también debo decir que son pocos los nativos de Nueva York que han estado en la cima del Empire State Building o han tomado el transbordador que lleva hacia la Estatua de la Libertad, a menos que sea para acompañar a sus conocidos provenientes del extranjero.

Oficialmente, el nombre del Zócalo es Plaza de la Constitución y, antes de eso, allá cuando los virreyes y algunos gobernantes vivieron en lo que hoy es el Palacio Nacional, fue la Plaza de Armas.

Pero, la palabra zócalo también se entiende como la base que sirve de sustento para erigir una columna o estatua. La estatua en este caso fue un monumento ecuestre del rey Carlos IV, en la actualidad se conoce como "El Caballito" y está en Museo Nacional de Arte (Munal).

Tras la Independencia, pocos fueron los ciudadanos que estaban a favor de colocar la estatua de un monarca español en el centro de su capital. Por lo tanto, la base para el monumento fue retirada, pero la plaza mantuvo su nombre. Tan bien arraigado que la mayoría de las plazas centrales de las ciudades en todo México se llaman zócalo.

Si no te has dado una vuelta recientemente por el Zócalo capitalino, aparta un fin de semana para visitarlo.

Lo encontrarás tan interesante que hasta desearás pasar la noche en alguno de los hoteles de la zona.

Por ejemplo, está el Holiday Inn Zócalo, un Best Western (mejor conocido como el Majestic) y uno de los favoritos: el Gran Hotel de la Ciudad de México, que mucho tiempo atrás fue el Centro Mercantil.

Esto explica que las iniciales "CM" aparecen por todas partes, incluyendo el techo de cristal de Tiffany. Si te llegas a hospedar ahí, te llevarán a tu habitación (solamente una vez) en el que quizá es uno de los elevadores más antiguos del País.

El Gran Hotel de la Ciudad de México no es tan económico, pero sale mucho más barato que ir a la playa. Otras ciudades han ido convirtiendo sus prisiones en posadas. Pero, hasta donde yo sé, el Distrito Federal es una de las pocas urbes que ha convertido un gran almacén en hotel. Además, los almuerzos tipo buffet que ahí se sirven durante los fines de semana son memorables.

Por otro lado, también hay suficientes museos alrededor del Zócalo como para mantenerse ocupado durante toda una semana. Y si esto no es suficiente, muy probablemente te toparás con alguna exposición especial sobre la propia plaza. Imprescindible es una visita al Palacio Nacional para observar, entre otros detalles históricos de gran interés, los impresionantes murales de Diego Rivera.

Al lado del Palacio Nacional están los restos del Templo Mayor de los aztecas, otra prueba de que el Zócalo ha sido el centro político de México por excelencia. El Museo del Templo Mayor es uno de los lugares más fascinantes para aprender acerca del antiguo modo de vivir que ahí prevaleció.

Además, el visitante suele encontrarse por ahí con danzantes ataviados con taparrabos y plumas. Siempre bailando al ritmo que las flautas y tambores les marquen. Por si fuera poco, la zona también cuenta con la presencia de chamanes quienes, a cambio de un módico precio, realizan limpias que prometen curar cuerpo y alma.

Pasear por el Zócalo siempre es fascinante. Pero cuidado con tus bolsillos. Juan Carlos Calderón, gerente de ventas del Gran Hotel de la Ciudad de México, gusta jactarse de que el Zócalo es la zona más segura de la ciudad, ya que hay cámaras y policías por todos lados. Eso es cierto, pero ellos están allí para proteger a los políticos, más que a ti.