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Vacaciones  

Publicado el viernes 30 de abril del 2010

Acuérdate de Acapulco

Agencia Reforma

ACAPULCO, Guerrero — Imposible negarlo. De una u otra forma, Acapulco está tatuado en el mapa genético de los mexicanos: la emoción de ver a los clavadistas alzar los brazos y lanzarse desde 34 metros de altura en La Quebrada, el sabor de los mariscos frescos en el restaurante La Cabaña frente a Caleta, el helado artesanal de coco en el Club de Yates.

"Para muchos de nosotros, éste es el destino de la primera vez", dice el guía de turistas Manuel Barrera. Su afirmación desencadena un desfile de recuerdos, que pasa por la primera noche de fiesta antes de cumplir la mayoría de edad y por amoríos fugaces que incluyen el beso más recordado.

Pero éste Acapulco, el Viejo, es un clásico que atesora sus propios recuerdos: los chalets del hotel Mirador en los acantilados, la pintoresca playa de Caleta, entonces conocida como el paraíso terrenal del continente americano, y el Hotel Los Flamingos, cuya legendaria historia merece mención aparte.

Los Flamingos fue rincón secreto de celebridades hollywoodenses desde los años 30, hasta que en 1955 fue adquirido por un grupo de actores conocidos como La Pandilla de Hollywood, encabezado por Johnny Weissmüller, Errol Flynn y John Wayne.

"Todo comenzó hace más de 70 años. El puerto se convirtió en enclave favorito de viajeros nacionales y extranjeros, y eso nadie nos lo puede arrebatar". Las palabras son de Piquis Rochin y más vale creerle: además de trabajar actualmente a favor del turismo internacional del puerto, esta mujer presume ser fiel testigo de sus años dorados, a mitad de la década de los 50.

Piquis alza la mirada y comienza a hablar casi para ella misma. Rememora el paisaje verde, el paraíso virgen, el destino de playa para ver y ser visto. Todos comentaban acerca de quiénes estaban recorriendo el puerto: figuras del jet set nacional, como Agustín Lara, María Félix, Dolores Olmedo o Diego Rivera y actores hollywoodenses cercanos a los que ya habían hecho del puerto su segundo hogar.

"Los Kennedy vinieron de luna de miel (1953) y Elizabeth Taylor y Michael Todd se casaron aquí (1957) ", agrega a su avalancha de recuerdos.

Pero más allá de los relatos, el puerto cuenta su propia historia cuando se recorre a paso lento. Muchas de las postales típicas de aquel Acapulco de la época dorada siguen vigentes y están cobrando nueva vida gracias a los remozamientos de hoteles clásicos, como el Boca Chica, que reabrió sus puertas hace un mes conservando su esencia retro.

Recuperaciones de rincones legendarios como éste y la pasión de viajeros de todo el mundo por vivir el rostro más tradicional de Acapulco son augurios de que este puerto pronto dejará de ser sólo una imagen en la memoria para resurgir como destino turístico de primer nivel.

Entre cocos y piedras preciosas

Aquí hay de dónde escoger. El Acapulco Viejo permite envolverse las sensaciones que provocan los mercados de comida y dulces típicos, pasear entre los puestos de artesanías elaboradas con conchas de mar o coco, y degustar platillos locales en restaurantitos desde donde se puede ver las lanchas de los pescadores con productos frescos.

También brinda las estampas de un destino popular, que van desde ríos de gente disfrutando de las olas en un fin de semana hasta esos matices caóticos que forman parte de la identidad mexicana.

La Zona Diamante, por su parte, ofrece un escape lejos del tumulto en hoteles exclusivos, con playas privadas y opciones de entretenimiento que abarcan centros nocturnos de moda y restaurantes de firma. ¿El destino de playa más auténtico de México o la zona más lujosa? Aquí, una comparación de lo que se puede encontrar en ambos extremos

Fichas comparativas

Hospedaje:

Acapulco Viejo: Hotel Boca Chica

Aunque el hotel es todo un clásico de los años 50, ubicado a unos pasos de la playa Caleta y justo en el hervor del Acapulco tradicional, es también la gran novedad del puerto, gracias a su reciente reapertura orquestada por Grupo Habita.

Su espíritu sigue intacto: la arquitectura moderna, su legendaria alberca, el restaurante de sushi con todo y su mobiliario original, las celosías... La gran transformación se siente en sus 36 habitaciones con vista al mar, cuyas ventanas, antes discretas, se convirtieron en puertas corredizas que dejan pasar todo el paisaje.

Una delicia nostálgica con el toque exquisito de los hoteles de diseño.

www.designhotels.com/bocachica

Zona Diamante: El Encanto

Se inauguró en noviembre del 2009 después de seis años de construcción. La arquitectura contemporánea que ostenta el hotel, creación de Miguel Ángel Aragonés, es una obra de arte. Sus grandes ventanales, el inmobiliario firmado por el mexicano Ezequiel Farca o por Philippe Starck, y el restaurante liderado por la chef Mónica Patiño son algunos de los detalles a los que hacen alusión a su nombre.

Con 44 habitaciones que incluyen Pool Villas, con terraza y alberca privadas, el hotel es un imperdible en Puerto Marqués.

www.hotelencanto.com.mx

Restaurantes

Acapulco Viejo:La cabaña de Caleta

Con más de 60 años de tradición, el restaurante La Cabaña, frente a la playa Caleta, es una institución del Acapulco de la época dorada y un joya de la escena culinaria de hoy.

Los mariscos frescos son los protagonistas del menú, pero los platillos estrella son los chiles rellenos de mariscos, los tamales de pescado en hoja de plátano y la lonja de pescado dorado gratinado.

www.lacabanadecaleta.com

Zona Diamante. Becco al Mare

Desde su inauguración en el 2006, el restaurante es un sitio obligado, tanto por el ambiente animado de su lounge bar, como por su gastronomía italiana, cuya especialidad es el tagliolini de langosta a la pimienta rosa.

El chef Julián Martínez prepara platillos únicamente con productos de la alta cocina italiana y los más frescos frutos del mar.

La cava del restaurante cuenta con más de 4,000 etiquetas de vino proveniente de todo el mundo, aunque el 80 por ciento es vino italiano, por supuesto.

www.beccoalmare.com

Playas

Acapulco Viejo:Caleta

Caleta y Caletilla son las playas más conocidas de Acapulco. Se convirtieron en el centro de entretenimiento y diversión tanto de estrellas del cine nacional como del cine internacional durante las décadas de los 50 y 60. Caracterizadas por su oleaje tranquilo, hoy, son el sitio más recurrido por locales, sobre todo en fin de semana.

La playa de Caleta mide aproximadamente 200 metros de largo y Caletilla 165 metros. En ambas playas se puede vivir el folclor del puerto y ver las estampas más tradicionales: los pescadores sacando almejas frescas y ofreciéndolas a los visitantes, las mujeres que hacen trencitas en el cabello y los aceites de coco en botellas de salsa búfalo.

Zona Diamante: Revolcadero A cuatro kilómetros al este de Puerto Marqués se encuentra esta playa de arena dorada y oleaje fuerte.

Frente a esta playa se encuentran los hoteles The Fairmont Acapulco Princess y Pierre Marqués. Aunque no hay tanta gente como en playas más populares, es imposible salvarse de los tumultos sobre todo porque en este sitio se practican deportes acuáticos, como el surf o la moto acuática.