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Pone fallo internacional fin a conflicto Argentina-Uruguay

BUENOS AIRES — El proyecto de construcción de dos plantas de celulosa en la frontera de Uruguay y Argentina provocó un tenso conflicto bilateral que duró cinco años y por el cual se pelearon los hoy ex presidentes Tabaré Vázquez y Néstor Kirchner.

En 2005, el gobierno uruguayo autorizó que las empresas Botnia, de Finlandia, y Ence, de España, construyeran dos fábricas de celulosa en la ciudad de Fray Bentos, que colinda con la argentina ciudad de Gualeguaychú, separadas por el Río Uruguay.

El izquierdista Tabaré Vázquez rechazó el proyecto cuando era candidato, pero ya como presidente de Uruguay lo avaló porque significaba una inversión de mil 800 millones de dólares, la mayor ofrecida por empresas extranjeras en la historia del país.

Las obras comenzaron y provocaron protestas de vecinos y grupos ambientalistas de ambas ciudades, que denunciaron amenazas de contaminación para el Río Uruguay.

Cuando las movilizaciones fueron subiendo de tono e incluyeron el bloqueo del estratégico paso fronterizo entre los dos países, el entonces presidente argentino Néstor Kirchner anunció que demandaría a Uruguay ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

El argumento fue que, al autorizar la construcción de las papeleras, el gobierno de Vázquez había violado el Tratado del Río Uruguay firmado por ambos países y que los obligaba a consultarse en caso de tomar medidas que pudieran afectar la vía fluvial.

Desde entonces comenzó una escalada de pleitos sin precedentes, ya que Argentina presentó estudios que aseguraban que el río iba a quedar contaminado, pero Uruguay daba a conocer análisis que decían lo contrario.

Las protestas y el escándalo crecieron y se hicieron internacionales, con la intervención de La Haya, el Mercosur (al que Argentina y Uruguay pertenecen), la Unión Europea, el rey Juan Carlos de España y los gobiernos de Finlandia y Brasil.

Kirchner y Vázquez aprovecharon la asunción de Michelle Bachelet en Chile, en marzo de 2006, para negociar personalmente, pero en lugar de resolver el conflicto lo empeoraron porque anunciaron que habían llegado a un acuerdo que se desmoronó muy pronto.

El presunto acuerdo era que Uruguay paralizaría durante tres meses las obras y que Argentina, en tanto, promovería que una organización independiente realizara un estudio ambiental confiable.

Vázquez, sin embargo, no soportó las críticas que le llovieron en su país, tanto de sectores oficialistas como opositores, que lo acusaron de haber cedido a las presiones de Kirchner, y terminó echándose para atrás, aunque él mismo había anunciado, sonriente, el convenio.

Desde entonces ambos mandatarios se dejaron de hablar, nunca resolvieron el problema y Vázquez fue el principal opositor a que Kirchner, luego de dejar el gobierno de Argentina en 2007, presidiera la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

Cuando la situación se convirtió en una tragicomedia de enredos, la española Ence relocalizó su proyecto y en el Río Uruguay sólo se construyó la planta de la finlandesa Botnia, que funciona desde 2007.

La relación bilateral que Vázquez y Kirchner dejaron rota comenzó a ser reparada por sus sucesores, José Mujica y Cristina Fernández, quienes ya se reunieron en público y en privado para advertir que retomarán una agenda integral que acerque a los dos gobiernos.

Este martes, la Corte Internacional de Justicia dictaminó que Uruguay violó un tratado bilateral al avalar la construcción de la papelera finlandesa en la ribera del fronterizo Río Uruguay, pero señaló que Argentina “no pudo demostrar” que la planta es contaminante.

Por eso, el tribunal con sede en La Haya consideró que no hay razón para cerrar la fábrica.